sábado, 20 de febrero de 2010

Cuando den de nuevo las campanadas, se dará la triste cifra de veinte días en huelga de hambre de una persona, que de ser un caso individual y aislado, es la muestra de dolor de todo un pueblo.

Según el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas, en su artículo 24.3 todo ciudadano tiene derecho a adquirir una nacionalidad. Bien, si partimos de este punto, y nos remitimos al cuestionable Pacto Tripartito de Madrid, donde nuestra entonces Provincia del Sáhara, era cedida a dos potencias extranjeras, bajo unas condiciones bien conocidas, que el Reino de Marruecos JAMÁS cumplió ni tuvo intención de cumplir, la nacionalidad correspondería otorgarla al país ocupante. Bastó con que Aminatu Haidar en un acto simbólico en paralelo a su sentir, se negara a rellenar una parte del formulario, que pronto suena ridículo, someter a los propios nacionales, si así se les considera, sin ánimo de buscar conflicto absurdos, donde se le requería su nacionalidad. Bien, ante tan evidente respuesta, la activista optó por expresar su parecer, lo que las autoridades del Reino de Marruecos, consideraron un desprecio a la Corona, saltándose a la torera el Derecho de Gentes, y violando flagrantemente el artículo 15 de la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948, donde dice que, a nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad Bien, a partir de aquí, España nunca tuvo que aceptar a Haidar porque ella no es española según los acuerdos, que yo calificaría de ilegales, y de insulto explicito al Derecho Internacional, por otro lado, que el Gobierno, por un acto de amistad con el reino alauita dejó entrar a una ciudadana que no pertenece a Schengen, saltándose doblemente la Ley interna del Estado, por una parte dejándola entrar sin la documentación requerida para todo aquél externo a la Unión Europea, y por otro, reteniéndola contra su voluntad, sin abrir expediente de expulsión como marca la Ley actual.

Que nadie se llame a engaño, porque como he dicho unas líneas más arriba, esto no es ni mucho menos un caso aislado. Esto es una ínfima parte de un conflicto que lejos de solucionarse, se está enquistando a la vista de todos. El boomerang que un día el gobierno de entonces, sin la aprobación de todos, decidió lanzar sin tener en cuenta que tan rápido lo tiraba, tan veloz volvería. Hassan II - en su día- como hoy Mohamed VI están omitiendo con descaro, vertiendo humo, y mareando a la ONU con principios de promesas que acaban pudriéndose antes de nacer, resoluciones como la Nª 1514 (XV) así como la Resolución 2625 (XXV) donde dice que todo pueblo con sentimiento unánime tiene derecho a la autodeterminación. A partir de aquí, fue nuestro país el primero en querer reconocer y conceder este derecho a ese pueblo, pero desafortunadamente las circunstancias del momento, impidieron el fuerte deseo de muchos, para desembocar en un secuestro en proceso de petrificación.

Según la Convención de La Haya del 12 de abril de 1930, en su primer artículo expresa que cada estado determinará según su ley interna, quiénes son sus nacionales. Bien, si Marruecos se niega a reconocer a Haidar como nacional suya, así como a otros muchos, no es necesario dar más vueltas y marearnos más, es un argumento lo suficientemente sólido como para exponer a las Naciones Unidas que Marruecos no reconoce a esta gente, en consecuencia, debe renunciar a un territorio, de donde estos son naturales.

El hecho es que Moratinos, ha expresado su voluntad de llegar a un pronto acuerdo, pero esta claro que si Haidar quisiera nuestra nacionalidad, hace lustros que la tendría, ya que su madre es española, y según nuestro Derecho interno, ella la podría obtener de desearlo así. No le podemos conceder ningún Estatuto, porque la interesada no lo ha solicitado, lo único que se ha cansado de expresar es que desea volver a su ciudad, El- Aaiún.

Luego, teniendo en consideración que el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, expresó su duda después de una entrevista con Haidar, de por qué rechaza un pasaporte español, para evitar entrar como extranjera en su nación, cuando de igual manera lo está haciendo con un pasaporte que a su entender, carece de todo valor moral y legal. De alguna manera, esta duda, llega a hacernos pensar, de alguna manera Haidar estaría reconociendo la soberanía de aquél reino, sobre su territorio.

No hay que llegar a lo que sería una catástrofe internacional si dejamos morir poco a poco a esta activista, por ello el Gobierno de la Nación, no puede seguir mandando notas a la Embajada del Reino de Marruecos, de donde nunca obtiene respuesta. España se tiene que poner seria, y debe hacer presión sobre Marruecos, sin herir nuestros intereses, pero sin dejar que esto vaya a más, porque estamos hablando de un ser humano, con unas fuerzas limitadas, y no hay que olvidar que el tiempo se nos agota.

Bien dudo que Marruecos se hubiese atrevido a exportar este problema a Sarkozy, ya que los franceses no se andas con rodeos, y esto lo tiene muy en cuenta Rabat.

Si España exporta el problema a las Naciones Unidas, siendo una cuestión interestatal, o bien la alza a la Unión Europea, tanto la firmeza, como la maniobra española, quedará en entredicho, y nuevamente debilitada, y ya va siendo hora, que rompamos con este lastre, y nos hagamos respetar como país serio.

Naciones Unidas, ya esté detrás EE.UU y Francia, como en menor medida España, no puede seguir cegándose ante el reflejo solar de Marruecos, y debe poner punto final, se quiera o no, a este conflicto, ya que el mismo es un atropello en todo su contenido, a la columna vertebral de esta Organización, que de fallar, como lo hiciera en su día la Sociedad de Naciones, les invito desde aquí que cierren la institución y que se dediquen a otra cosa, porque deOrganismos cuadro” ya tenemos un sobrante.

Ni Marruecos se puede permitir un homicidio silencioso ni España se puede permitir se cómplice del mismo. Ya va siendo más que hora que nos pongamos a la altura de las grandes potencias europeas. Si no lo evitamos, en nada, el Juez Garzón nos encausará en un delito contra los Derechos Humanos.

 

Nota: Ésta redacción fue escrita en el día de ayer viernes  4 de diciembre, por la mañana. Pasadas unas horas pareció llegarse a un acuerdo entre ambos países para cerrar este problema que invitó al suspiro. El hecho simbólico de Aminatu Haidar haciendo con sus dedos la “ V” de victoria cuando accedía al avión, sin duda alguna enfadó al régimen alauita que echó atrás todo paso dado, dejando la situación prácticamente congelada. Si bien considero excesivo ese gesto, entiendo que nuestro país jamás hubiese tenido que autorizar el aterrizaje de aquél avión. De los motivos que llevó a nuestro gobierno a hacerlo, no creo que jamás trascienda a la opinión pública.  Por otro lado, es conocida la larga trayectoria de ésta activista en su vida para la liberación de su nación, pero entiendo que lo simbólico a veces es sobrante  y que buscar el enfado de aquellos que han reconsiderado su postura estancada y de otros que han invertido con esfuerzo para la solución del conflicto, no beneficia a nadie, sino que empeora las cosas. Las luchas no se ganan con gestos ofensivos de cara al ocupante, sino con el dialogo política. Para estrechar las manos, hacen falta dos, no sólo una.
Publicado por Desconocido @ 12:23
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