En el Foro NuevaEconomía, en calidad de Presidente rotatorio de la Unión, Zapateroy su homológo turco Erdogan, se han entrevistado, para entre otrostemas, hablar del petrificado deseo de Ankara de entrar en la Unión,como un socio más, y no con un estatuto privilegiado, que hastaahora le ofrece Bruselas para calmar su ansia.
He de decir, que desde elprincipio del gobierno de Zapatero, éste abiertamente le ofreció suapoyo a Turquía para alcanzar su objetivo. Fruto de aquél apoyoincondicional que Zapatero iba aireando sobre el patio de Bruselas,le otorgó el apoyo de Turquía para su proyecto de Alianza de lasCivilizaciones, bajo supervisión siempre de la ONU, al que otrospaíses rápidamente se adheríeron.
El título hacereferencia a un patio situado en Bruselas, corazón de Europa. Lomenciono, porque la política de debate en el seno de la Unión, mellega a mí como ciudadano, como el recuerdo nostálgico de miinfancia en el patio de la escuela, cada uno tiraba para su lado,formando pequeños grupos que anunciaban alejarse del resto.
En mi opinión, hemosacelerado la apertura de la entrada de múltiples y disparesnaciones, hasta el punto de llegar a la misma cara de Rusia, encuanto hemos detenido con desproporcionado interés el avance de laconstrucción. Demasiado descompensada la balanza para tan magnoproyecto. En cuanto al primer punto, que trata sobre la entrada denuevos socios, volvemos al patio. El único criterio que se haseguido aquí a mi entender ha sido única y exclusivamente elpropio, sin mirar si la entrada era beneficiosa para el proyecto, quea la fin, creo entender que es común y no individual. La facilidadque le otorgaría a las regiones, exportar sus productos con elconsiguiente incremento de su PIB, llevó a un descontroladoincremento de participantes, que como hemos visto, lo único que hanlogrado es dividir aún más la cohesión de la Unión. Y es que nosólo pueden exigirse los criterios básicos que se le exige a todocandidato, sino una apuesta clara y concisa por el interés deEuropa, e ir empobreciendo cada vez más su dependencia de losEstados Unidos y contribuir a un incremento del espíritu europeo. Alparecer algún estado, aún no se ha apercibido que ésto, ya dejóhace bastantes décadas de ser un club económico para ser unproyecto más profundo que requiere una especial atención e interésde participación.
Volviendo al tema de Ankara,su entrada en el seno de la Unión, tiene sus “pros”, pero a díade hoy, veo más sus “contras”. La fricción de la cuestiónchipriota, donde Nicosia es miembro pleno de la Unión desde 2004,que está vergonzosamente dividida en dos trozos desde 1974, no puedeser un tema negociable. El pueblo europeo, necesitamos sentir ennuestra piel ese deseo del gobierno turco, y para ello, uno de lospasos imprescindibles, es su retirada de Chipre,y la apuesta por la fusión en un sóloestado. La longeva y cansina historia, que arrastramos desdela Gran Guerra, de las reticencias con Atenas, deben desaparecer, yaque no podemos permitir bajo ningún concepto, que dos estadosmiembros, se estén intimidando. Si no hay una apuesta clara, concisay seria en estos dos tema, mas vale que Ankara ni se moleste enpasarse por Bruselas, porque no hay nada de que hablar.
Un tercer puntoimportante, es la legitimación turca. Qué pasaría si permitiésemosque Turquía entrase en la Unión Europea?. Es un tanto peligroso, yaque la Unión es una asociación regional, y no global. Con elloquiero decir que compete sólo a territorio europeo, y no más alládel continente geográfico. El hecho es que otros países, hanmostrado su interés en acceder a este prestigioso club, países queson vecinos de Europa, pero que no pertenecen al mismo. Hablo dellargo interés de Marruecos, intentando influir a través de suamistad con París, de Argelia y como recientemente Túnez, como deIsrael, donde Silvio Berlusconi mostró su deseo de la entrada de TelAviv al proyecto común, en su reciente viaje al país, como de lainmensa Rusia, que nunca puso “malas caras” ante tan atractivaidea. Otro punto importante dentro del anterior, sería la ampliaciónde fronteras, en una parte del globo, que ahora mismo es deimportante inestabilidad, cuya sola idea crea reticencias.
Sobre el proyecto común,no podemos actuar como en un patio de colegio con diferentesperpectivas, ni bajo nuestro interés individual, porque puede acabarfracturando lo común. El consenso deber ser unánime y en beneficiodel proyecto. No puede usarse el tema turco, como moneda de cambio,para conseguir permiso de entrada de estados balcánicos, comopretende Viena.
Un tema que nos devuelvede nuevo a cuáles fueron los puntos que llevaron a París yÁmsterdan a echar por tierra el Proyecto de Constitución. Hay quedetenerse y observar si estos dos países que a diferencia deZapatero, mostraron en todo momento su rechazo a la adhesión turca,vieron en la constitución una puerta demasiado peligrosa. No hay queolvidar, que en una comunidad, los temas de trascendencia deben serunánimes para la buena convivencia, y a la suma de los dos paísesanteriores, se unió Austria con casi un 90% de rechazo de supoblación, Dinamarca con dos tercios de rechazo, y de Chipre Libre,con casi un 100%, así como un cambio que se dió desde entonceshasta ahora en la Alemanía de Schroëder a la de Merkel, que pasóde estar a favor a no estarlo tanto ahora. Y es que no hay queolvidar, que sólo Turquía acapararía el total de la ayuda a laagricultura que en este momento está destinado a los diez últimospaíses que han entrado en la Unión. Que en una época de crisis yde paro, la amenaza de exportación de millones de trabajadoresturcos a Europa, es algo que no acaba degustar. El peso de lo que recibiría Ankara de Bruselas es demasiadoalto en comparación con lo que ofrece Turquía a la Unión, dondeunos ven solo una gran montaña de problemas que no están dispuestosa asumir.
Otropunto a tener en cuenta, ante los exigidos y aquí expuestos, es queTurquía ha sido una República que ha arrastrado unexhaustivo control militar sobre su gobierno, acumulando una grancolección de golpes de estado y derrocamientos democráticos. Aunquela estabilidad parece ser duradera en los últimos tiempos, se hasabido también hoy mismo, de la detención de cinco generalesretirados, que en su momento ya fueron señalados como posibles “cabecillas” de un fallido golpe de estado, que han vuelto aintentar en estos días. La unión, no puede ridiculizarse, ni quedaren entredicho, si un estado miembro cae en manos de los militares, loque a estas alturas, nadie lograría comprender. La vieja escuela degolpistas, hace décadas que cerró sus puertas. Ya casi nadieapuesta por su política.
Sobre la religión, entreuna católica Europa y una musulmana Turquía, sin duda no es undebate que contenga peso, máxime si echamos un vistazo a la historiadel mismo, cuando el Papa Juan Pablo II, intentó influir en losmandatarios para hacer una referencia católica en la Constituciónnon nata, que Londres se encargaría con mucho ánimo que no larecogiera.Ya el entonces cardenal Ratzinger, en septiembre de 2004calificó la apertura de las negociaciones con Turquía como “antihistóricas” y de gravísimo error. Aunque los estados son cadadía más laicos, los hay que aún consideran una Europa católica,algo que no entraré a discutir, lo que si me parece curioso es elhecho musulmán. Cada día nos invaden con noticias, imágenes ysucesos donde lo islámico no suele salir muy bien parado. El hechoes que recibiendo esta influencia, difícilmente el pueblo europeopuede permitir que una bandera musulmana hondeé al lado de lanuestra. Sin omitir que aún en nuestra piel aflora vivamente elrecuerdo de los atentados terroristas cometidos en Madrid y Londres,que a mi entender, ejercen de tapón, ante las pretensiones deAnkara.
En mi opinión, esdemasiado prematuro permitir la entrada de Turquía a la Unión. Debeabrirsele una oportunidad de colaboración y de intercambio como lahasta ahora ofrecida y rechazada por ellos. Es imposible dialogarante el panorama chipriota y con vista interior, mientras noconstruyamos hacia adentro en lugar de hacia afuera, porque en esteproyecto hay todavía muchísimo que hacer, empezando por cada uno denosotros, que a la fin, somos la unión que acaba reflejando nuestrogobierno, en ese patio de babel de opiniones bruselense. La entradade Turquía, sería muy costosa, y en este momento Europa no puedeafrontar ese espectacular desembolso, por lo que si Turquía haesperado, deberá seguir haciéndolo, sin olvidar que mientras tanto,no puede quedarse quieta, y debe dar pasos, que los europeosvaloremos como importantes. Mientras eso se produce, Europa debetrabajar desde dentro, para rellenar esa carcasa que se ve desdefuera como imponente, pero que por dentro es hueca. Para alcanzar unnivel como el actual estadounidense se necesita trabajar mucho yconstantemente. Empezando a crear un sentir común, acerca lasinstituciones en la gente, incrementar la participación, y avanzarsin tropiezos hacia adelante. No nos empeñemos en evitar lo queacontecerá sí o sí, porque lo único que estamos logrando, esobstaculizar la gran fiesta europea, que otros disfrutarán y nosotros no.
Desde el 3 de octubre de 2005, la Unión tiene abierto un proceso de estudio para la adhesión de Turquía y Croacia.