martes, 16 de marzo de 2010

 

El primer ministro chino, Wen Jiabao ha advertido, como en tantas otras ocasiones, a Obama, que EE.UU está violando, lo que Pekin considera su territorio, y que como en otros conflictos alrededor del globo, sólo ellos reconocen tal jurisdicción. China no está dispuesta a aceptar la ayuda militar occidental que le haga frente a una muy posible agresión en el futuro de sus fuerzas contra Taiwán, que si no se ha producido hasta ahora, está claro que ha sido por el contrapeso que han ejercido hasta el momento los EE.UU, respaldados por otros estados.

La pretensión china sobre la isla de Taiwan, por mucho que insista China que ésta pertenece a la Gran China que desean construir, es una descarada violación del derecho internacional y de los deseos de los habitantes de la Formosa, que desean ser independientes y regirse por sí mismos tanto interior como exteriormente. Pekin debe saber que hasta aquí hemos llegado, y que la Comunidad Internacional no está dispuesta a tolerar más atropellos contra los pueblos minoritarios y con insuficiente capacidad de defensa. Ya vimos, que bajo el proyecto “una nación más grande”, se invadió el territorio tibetano, despojándole de su identidad y obligandoles a integrarse bajo una comunidad con la que para nada se siente ni identificados ni a día de hoy integrados, y dudo que lo hagan en un futuro, por muy lejano que lo proyectemos. Obama, como presidente y representante de la primera potencia mundial, puede reunirse con quien considere oportuno para debatir sobre el tema que considere adecuado. Entiendo que el presidente de los EE.UU como ningún otro mandatario crea que reunirse con el Dalái Lama, sea provocar a China, ni mucho menos que se esté entrevistando con un separatista. El Dalái Lama, tiene todo el derecho a su favor, para entrevistarse con quien quiera y a revindicar su postura anti- China, como ostentador de la libertad de expresión y opinión, así como a defender su postura y a recabar apoyos y simpatías a la misma, como legitimo representante de su pueblo.

Todo estado, constituido en sí y reconocido internacionalmente, tiene el derecho a su defensa y a hacer frente a toda amenaza e intento de agresión. El hecho es muy delicado, ya que Taipei cuenta con el apoyo de Occidente y China debe plantearse el rechazo que genera su política de adhesión de ese pequeño territorio. No hay que olvidar, que hasta el momento, se ha cedido a los deseos y planes de Pekin, primero cediendo Hong Kong en el 97 y después Macao en el 99, así como se hizo la vista gorda desde la perspectiva internacional, a la invasión y adhesión por parte de China del Tibet ya hace más de medio siglo. Todo tiene su límite y Pekin ya ha llegado al suyo. Por esa razón, debemos de apoyar la libertad del pueblo taiwanés, así como ofrecerle protección. Es muy importante que las Naciones Unidas, aunque China sea uno de los grandes del Consejo de Seguridad, velen por esta independencia, aunque es dudoso que se enfrenten a los intereses nacionales de uno de sus miembroscon poder de veto como es el caso de la República Popular. EE.UU y la Unión Europea, deberían formar una coalición que ofreciera apoyo a la pequeña república del mar de China.

No hay que pasar por alto, que estamos en el siglo XXI y que la doctrina de las relaciones entre los diferentes actores internacionales, debe recurrir a nuevos métodos que dejen de lado a los empleados hasta el siglo pasado, como el poder bélico. No hay que buscar una confrontación de nuevo entre Occidente y Oriente que nos devuelva el recuerdo de la época de temor que vivimos durante la Guerra Fría, sino una salida al conflicto planteado mediante el dialogo y el entendimiento, partiendo desde el punto que es innegociable el hecho, que la Comunidad Internacional en su mayoría, no aceptará bajo ningún concepto, que ningún estado pierda su libertad en favor de la unión a otro fuera de su voluntad. No podemos permitir que los gigantes se muevan a sus anchas en perjuicio de otros.

El hecho es que China, ya hace años empezó a tomar fuerza y a resurgir con fuerza, donde su economía es una locomotora en marcha que no se detiene ni ante la crisis que tanto nos afecta. El espectacular crecimiento chino, vendrá a reorganizar la pirámide estructural internacional, de principio dejando sin efecto al G-8, que irá perdiendo sentido, y segundo resurgirá el papel muerto de la antigua U.R.S.S. Siendo una super potencia que vendrá a plantar cara a los EE.UU., aunque considero que estará lejos de repetirse el enfrentamiento que entre las dos super potencias EE.UU y U.R.S.S. se dio en su época. Ante esa previsión, no deberíamos perder la oportunidad de subirnos al vagón y participar de esta singular oportunidad. Me refiero a nosotros, la Unión Europea, que debe tomar parte del control de mando de este nuevo capitulo histórico que a mi juicio se dará con total seguridad. Si la Unión abre un órgano financiero para el rescate de Grecia, entiendo que ahí está germinando lo que será el futuro supra-ministerio de economía europeo, y que paralelamente a él, cuando el momento así lo requiera, nacerán otros que vendrán a ser llamados también supra-ministerios. Con la fuerza que alcancen estas instituciones tanto dentro de la Unión como de cara al exterior, no debemos desperdiciar las oportunidades que se nos brindan y aprovechar para coger un papel, que nos dé la imagen exterior, que en comparación a nuestro poder económico nos merecemos. Si está llamado a repetirse de nuevo el enfrentamiento entre ambos lados del globo, ya sea por la chispa taiwanesa o por cualquier otra excusa que salga o se cree a medida, la Unión debe estar ahí como arbitro y defensora de la legalidad internacional, la justicia y la paz entre los pueblos.

Dicho esto, insisto, que por mucho volumen que adquiera cada vez más China, si su vecina Taiwan quiere seguir siendo independiente, no hace falta seguir discutiendo nada más, ya que está todo claro y dicho, Taipei debe seguir siendo independiente por muy desagradable que algunos consideren la postura.


Publicado por Desconocido @ 21:10
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