viernes, 23 de abril de 2010

Este miércoles falleció a la edad de 89 años, una de las figuras más importantes del deporte internacional, y una de las figuras que ponía la cara de España en el exterior.

Lo cierto es que la vidade Juan Antonio Samaranch es muy intensa, con una clara combinación entre el mundo del deporte, así como con el mundo político, al ser uno de nuestros embajadores en la U.R.S.S., cuya difícil misión consistió en abrir una línea de entendimiento con los soviéticos, en una época difícil en perspectiva interna.

Samaranch fue un gran impulsor del sueño español, al trabajar duro diplomáticamente para traer a España unos Juegos Olímpicos como fueron los celebrados en Barcelona en el año 1992, cuyo evento internacional, llenó de luz a la ciudad, reformándola completamente, haciéndola más atractiva, y exportando la imagen tanto de la ciudad como de España al exterior. Desde los Juegos Olímpicos del 92, Barcelona, ha ganado en todos los niveles, hasta convertirse en una ciudad de gran interés en la escena internacional, lo que le ha llevado en este momento a ser la capital del Mediterráneo.

No es nada fuera de lo común, hacer la relación entre deportes y relaciones internacionales, ya que el deporte es una herramienta de entendimiento entre los estados y un puente donde se establece la paz así como las relaciones entre los actores internacionales. El deporte es el escenario donde los países actúan a través de sus atletas, donde el acercamiento se hace más intenso y los conflictos interestatales, pierden fuerza.

La muerte de Samaranch, supone para España una gran pérdida, ya que como he dicho, perdemos una importante figura en el Comité Olímpico Internacional (C.O.I) que venía a representar un embajador permanente de España en el exterior, que sin duda alguna, daba un gran calado a la imagen de nuestro país en el exterior.

Hay que decir, que para compensar el poco peso que ejerce nuestra diplomacia exterior, éste debe ser compensado de alguna otra manera, para que países de Asia, África u Oceanía, sepan que hay un país que se llama España, y que está en Europa. Por muy increíble que pueda sonar, esto es así, hay personas, y muchas de ellas en países importantes, que en su vida han oído hablar de nuestro país. Aprovecho para criticar la salida de Rodrigo Rato del fondo Monetario Internacional (FMI) ya que su salida que fue muy prematura por motivos familiares, como dijo en su momento, dejó a España fuera de uno de los puestos más relevantes e importantes que sin duda externalizaban la imagen de nuestro país, y le daba un calado importante en cuanto a la escena internacional.

Como he dicho, por un lado, el abandono voluntario de Rodrigo Rato de la escena económica internacional, el empujón que propinó el Consejo Europeo a Javier Solana del Servicio Europeo de Acción Exterior (S.E.A.E.), con la entrada del Tratado de Lisboa, así como por las circunstancias naturales que nos ha privado de una de las grandes figuras de este país, así como de la escena internacional del deporte, España está perdiendo el peso exterior que compensaba de alguna manera la poca eficiencia y la política exterior corroída que estamos llevando acabo en nuestro país.

Lamento profundamente la marcha de Samaranch, y manifiesto claramente que me ha entristecido mucho, ya que representó un gran peso en los intereses de este país, así como de la ciudad de Barcelona, que insisto, gracias a su diplomacia, se hizo con los Juegos del 92. Lastima, que las relaciones que se dan entre las alianzas de estados con un hilo histórico común, como son los anglofónos, ni siquiera se molestarán en escuchar las palabras que Samaranch les recitó en su momento, cuando expresó que preveía que le quedaba poco en este mundo, y que su deseo sería ver elegida la ciudad de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2016. Tal vez, tratándose de una figura como Samaranch, las alianzas consuetudinarias entre estos países, deberían quedar un poco de lado, y volverse un poco más humanos y haberle concedido el deseo, ya que España sigue siendo un gran país, receptor de una gran masa de millones de personas, y actualmente tenemos en escenas grandes embajadores del deporte, como es el manacorí Rafa Nadal, que sigue poniendo en el listón más alto tanto al deporte como a nuestro país.

La marcha de Samaranch dejá un gran vacío a una ciudad que le debe mucho. Como muchos otros ciudadanos, me pondré en la cola para darle mi último adiós a una gran figura internacional.


Publicado por Desconocido @ 11:07
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