La primera crisis del Euro, ha venido a poner alerta a toda la Unión, que está celebrando reuniones urgentes para hacer frente al serio problema griego. De ello, algunos analistas, entienden que si no afrontamos pronto la situación helénica, como apunta Sarkozy, el problema griego, puede tener un efecto rebote hacia otros estados de la Unión, como son España, Portugal, Irlanda, y hasta la propia Italia. Algo que sin duda Europa no se puede permitir por dos razones básicas, la primera, es que si se contagiase a estos estados, el Euro se vería seriamente afectado hasta el punto de abrirse una crisis ya no a nivel local- regional, sino expandido a nivel internacional de los mercados financieros. Por otro lado, si Europa, motivado por el cansancio de Alemania, mira para otro lado, y finalmente sucede este desastre, lo más probable es que los mercados que hoy son clientes de la Unión, dejarán de tener la confianza que en estos momentos se tiene en Europa, y redirigirán sus miradas hacia otros mercados emergentes como puede ser la zona asiática, con India a la cabeza, China y al otro lado, Brasil.
Según el protocolo, se deben reunir los ministros de economía y finanzas de la Unión, que son los que representan esos intereses en la Unión, aunque debido al peso de está crisis y las posibles terribles consecuencias, el ideal, al menos, aunque de forma paralela, es que un grupo de expertos independientes de la Unión, entendidos en el tema económico y financiero, se reunieran en Bruselas, y debatieran acerca de cuál es la mejor salida a este agujero que en este momento tenemos. Pienso que Europa tiene una capacidad intelectual muy amplia y rica, y que en situaciones de alto riego como esta, deberíamos aprovechar para recurrir a otras vías no tan burocráticas.
Se han comentado estos días de todas opiniones, muchas de ellas que apuntan directamente, a que el retraso se debe a la indecisión de Merkel, pero aunque algunos de los motivos de dicha indecisión los reflejé en la primera parte de este artículo de opinión, también se debe en perspectiva interna a la presión de las elecciones que se han de celebrar el próximo 9 de mayo en Renania del Norte Westfalia donde como se vieron en las pasadas elecciones regionales de los länders alemanes, el partido de Merkel perdió poder, lo que viene añadir presión. Finalmente Merkel, ha expresado su voluntad de conceder la ayuda que le corresponde a su país, unos 8.400 millones, una vez los técnicos de la Comisión, el BCE y el FMI hayan alcanzado un acuerdo y el Reichstag ratifique el acuerdo.
Todo empieza a aclararse, cuando Merkel, ya después de haberse reunido por separado con la Unión Europea, así como con el presidente del Fondo Monetario Internacional, ve claro que finalmente cederá la ayuda a Grecia, en tanto que lo condiciona muy sabiamente a un duro plan de austeridad, que lo que viene a conseguir es el encarrilamiento del país, ya que hasta ahora, la especulación había sido el aguijón que siempre picaba al sistema helénico.
Por parte de la Unión, antes del día diez, se celebrará una reunión, para establecer la ayuda a Atenas, donde cada estado fijará su aportación, ya sea directamente, o pasando por la supervisión de sus parlamentos nacionales, como es en el caso de Alemania u Holanda. Como parte exterior, y preocupación seria por tercero países ajenos a Europa, como son los EE.UU., finalmente el FMI tendrá un punto de protagonismo en este problema, una vez más dejando a la vista de todos, la debilidad que en lo financiero y en cuanto a la posición unánime de coordinación, han dejado visible.
Las necesidades de financiación de Grecia superan ampliamente los 100.000 millones en los próximos tres años, según distintos analistas. Atenas estima que las necesidades de refinanciación rondan los 135.000 millones. Grecia tendrá que refinanciar la mitad de su deuda, que a finales del pasado año ascendía a unos 273.000 millones. El problema para la Hacienda es de coste. El préstamo del Eurogrupo y del FMI oscila entre el 3,5% y el 5%, mientras que si Grecia tiene que acudir a los mercados le puede costar entre el 9% y el 18%.
Tras lo ocurrido esta semana, la UE y el FMI han acelerado las negociaciones con el Gobierno de Yorgos Papandreu que se están llevando a cabo en Atenas sobre las medidas de austeridad. Según fuentes sindicales, las exigencias de Bruselas y el organismo internacional tienen un más que ambicioso objetivo: recortar el déficit en cinco puntos porcentuales al año durante los dos próximos ejercicios. Grecia cerró 2009 con un déficit del 13,6% del PIB, aunque según admite el Ejecutivo, esta cifra podría volver a revisarse al alza. La deuda pública, por su parte, está en el 110% y se espera que ascienda al 130% del PIB de aquí a 2014.
Aunque ha sido reticente, la motivación y rápida respuesta por parte de la Unión al problema griego, finalmente motivó la aportación alemana, que sin duda, es muy valiosa y significativa, ya que se trata no sólo de la primera potencia europea, sino del moto de la Unión. La actitud de Merkel, ha venido a reflejar un serio aviso a aquellos que actúan sin la debida diligencia y seriedad, así como aquellos especuladores, que se creen con derecho a jugar con algo tan serio como puede ser la economía y estabilidad de un estado.
Estamos bien en los estados liberales económico, pero dentro de la propia estructura del juego, algo empieza a oxidarse, y tal vez sea el mejor momento para deliberar sobre un posible cambio, que a la larga, nos beneficie y nos haga más estable, evitando precisamente, de lo que hoy es debate abierto y amplio en Europa.