jueves, 06 de mayo de 2010

Después del jarro de agua fría que Bruselas derramó sobre aquellos ciudadanos que amamos a Europa y que luchamos para que la Unión sea más una realidad que un espejismo, el pasado viernes se publicaba el el diario conservador inglés Daily Telegraph la noticia que Catherine Ashton estaba valorando su dimisión del Servicio Europeo de Acción Exterior (S.E.A.E.), algo que sin duda, se hubiese celebrado por todo lo alto en muchos rincones de la Unión. Bruselas, salió rápidamente a desmentir la noticia.

Lo cierto es que desde el principio de su mandato, que llevó a importantes mandatarios de países de la Unión, a debatirse el crear una oficina paralela al Servicio Exterior, por las sonadas y criticas e inexplicables ausencias de la baronesa en las citas importantes de la Unión, cuando su antecesor, Javier Solana, jamás se ausentó de ninguna de ellas.

En los cinco meses desde que asumió el cargo, Ashton ha resultado ser una alta representante muy polémica. Su ausencia tras el terremoto de Haití enfadó a muchos en las instituciones europeas, y su decisión de 'saltarse' la reunión de ministros de Defensa en Palma de Mallorca, se interpretó como un 'plantón' en toda regla. Cara al S.E.A.E, el plan que presentó logró sólo unir a la Eurocámara en contra de la 'superministra', provocando una dura condena por parte del presidente del Parlamento Europea, Jerzy Buzek.

Ante los rumores de su posible depresión, un diplomático británico- europeo, que la conoce muy bien, dijo: "le sería poco práctico dejar el puesto. Ashton no tiene trabajo en Reino Unido actualmente, y menos después que se celebren las elecciones. Volvería como miembro de desempleado de la Cámara de los Lores. En fin, que sí está pasando depresión por el tema, con el sueldo que cobra en Bruselas ya puede ir pagándose un psiquiatra" .

Aunque no se prevé que la baronesa deje el cargo "en cuestión de meses", como apunta el 'Telegraph', otra cosa es que logre cumplir su mandato de cinco años. Dimitir ahora sería embarazoso para todos los involucrados, ya que supondría el reconocimiento tácito de una mala elección de alta representante por parte de los líderes de la Unión.

"Sin embargo", comentaba una fuente británica, "si logra aguantar un rato más, tranquilamente podría marcharse a medio camino. En todo caso, nadie espera que siga como alta representante en 2015".

Para el que planteaba dudas sobre la elección, está claro que no sólo la compartían unos pocos, que se han quedado escandalosamente solos, sino también a la hora de prestar su apoyo, que en ningún momento se ve reflejado en el Consejo de la Unión, puesto que la gran mayoría de la población, está en contra del débil papel que está representando, y de la patética imagen de la Unión que está ofreciendo en el Exterior.

Creo que el debate no pasa sobre si hay que hacer el descomunal esfuerzo de aguantar a la baronesa hasta que agote su mandato o no, sino el debate pasa, por no volver a cometer el error de una elección similar, que ridiculice a la Unión en el exterior. Si duda quien votó la candidatura de Ashton sabía perfectamente lo que hacía y que quería, como la debilidad del S.E.A.E., y la relantización de la marcha de unificación de la Unión. Hemos aprendido la lección muy bien, y por eso debemos de mandar un mensaje claro a aquellos que no sintiéndose cómodos con estas sabanas, que mejor abandone la cama y que se vaya a otra.

Europa, por mucho que se empeñen unos pocos, que al fin de acabo, no entiendo que hacen todavía en el grupo, está pasando por un periodo histórico y único. Aunque se ha visto ampliamente reformado, la columna vertebral es la misma, que sin duda, vestida de un traje u otro, tendrá el mismo fin, que es la unificación y la representación fuerte de cara al exterior de la Unión.

Que Ashton se quede sin trabajo o no, ahora mismo no representa ninguna preocupación, ya que hay millones de ciudadanos en la Unión en esa situación, y sin las mismas posibilidades que ella. Lo que nos debe ocupar la atención es la imagen y el servicio exterior de la Unión, así como su eficacia y fuerza, que ofrezca una imagen seria y eficiente de cara a terceros países u organizaciones, y que en lugar de crear una confusión amplia en el exterior, que el teléfono de Bruselas empiece a sonar, de manera que los lideres internacionales, llame a nuestra ministra para conocer su opinión en lugar de omitirla, por carecer de peso alguno.


Publicado por Desconocido @ 9:00
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