lunes, 28 de junio de 2010

Sobre la reunión, primero de los países más industrializados del mundo, el G-8, y seguidamente del G-20 en Canadá, nos ha llegado dos conclusiones. La primera, que como todo protocolo marca, se han provocado los disturbios típicos de este tipo de encuentros, cada vez mayores, es decir, más numerosos, lo que nos da una clara idea de que cada vez más la sociedad está más conciencienciada y en consecuencia acaba rechazando la factura que se le pasa para el pago. Por otro lado, tanto ruido, para después quedar todo el altas expectativas que por su puesto no se han cumplido. Ya advirtió China en su momento, que la depreciación de su moneda, era algo excepcional, por lo que ha vetado que se refleje en la memoria final, puesto que este gesto sería entendido por un golosos occidente como precedente.

Otras economías, especialmente latinoamericanas, ya han advertido que las medidas que ahora se pretenden tomar en el seno de ese foro, y de las cuales, en calidad nuevamente de país invitado, Zapatero ha ido a fardar.

Evidentemente, como dijo Argentina, es un fracaso hacer un recorte drástico de la atención social, como está sucediendo en países de Europa en este momento y al parecer no se salvan ni los grandes. Se puede tolerar hasta un cierto punto el recorte social, mirando de frente a aquellos ciudadanos que abusando del sistema social, sacan un provecho desmesurado en detrimento de los demás, así como aquellos que falsean su situación con el fin de alcanzar un derecho que no les pertenece. Pero esto no debe ser usado por algunos grupos como el arma a esgrimir en caso de que se quiera hacer un brusco recorte. Es verdad que si la crisis nació y se engordó en el sistema financiero, deben ser ellos al menos quienes respondan y no que ostenten el poder para – encima- beneficiarse de su error, y siempre, salga A o B, siempre salgan ganando.

Hay que ser justos, y para ello, quien creo esta crisis, que al parecer no se va a salvar ni los mismísimos EE.UU., donde Obama ha vuelto a sufrir un nuevo varapalo en el Congreso, deben tomarse otras medidas desde el mango del poder del Estado.

La creación de un banco de naturaleza estatal, no es volver a los tiempos de las nacionalizaciones, ni del comunismo, sino es dar una optativa a una sociedad doblemente azotada, primero con el cargo de una factura que no nos corresponde, y por otro lado, seguir estando vinculado obligatoriamente hacia las bancas que se suponen que tienen su pequeña o no tan pequeña participación en este globo explotado.

El hecho, serio es que este encuentro ha sido un fracaso, lejanamente anunciado, donde no ha servido para nada, porque sus conclusiones ya eran conocidas, no por chivatazo, sino por obvias antes de hora.

Hay que establecer una taza, como la Tasa Tobin, donde el Estado pueda beneficiarse de unos impuestos, cuando no necesarios en este momento de profunda carencia de liquidez.

Volviendo al mismo tema de antes, y en apoyo de aquellos estados iberoamericanos, la recuperación no pasa por multar a los ciudadanos con algo que no han hecho, sino motivarlos, porque son los remadores de las naves para que sigan navegando. No puede cerrarse el grifo a las pequeñas y medianas empresas, porque acaban asfixiante y cayendo como moscas, y esto en definitiva, viene a ser la soga que ata a sí mismo el Estado, a lo que este no puede quedarse de brazos cruzados, mirando hacia otro sitio con descaro, debe cumplir sus responsabilidades, debe imponer el orden e ir en ayuda de aquellos que están en una situación critica de desaparición, porque no hace falta ser economista, para llegar a la conclusión, que visto que ante la crisis mundial, que ha sido provocada por los bancos, si estos en cima, acaban cerrando sus fuentes, y con ello agravando la crisis, es seguro que la solución no pasará por sus manos, por lo que el Estado, o la Unión debería crear una banca publica al 100% que venga a sustituir esas negativas y conceda los créditos a las pequeñas y medianas empresas, a los ciudadanos emprendedores y con iniciativa, y a aquellos, como estudiantes que necesitan créditos para poder proseguir sus proyectos, que a la larga, acaba traduciéndose en riqueza y recuperación para el propio Estado.

Debemos dejarnos de tanta cumbre, de tanta foto, y ponernos a trabajar de verdad, haciendo las cosas bien, pese al desinterés de un grupo poderoso, el cual nos ha llevado al escrito de hoy.


Publicado por Desconocido @ 0:04
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