El papel que ha desempeñado los EE.UU., en el mundo le fue otorgado con el declive que sufrió el viejo continente después de la II Gran Guerra, que nos dejó exhaustos. Vencido el nazismo, había que seguir manteniendo la generosa partida presupuestaria del Estado encaminada a la seguridad, y para ello se había de crear un nuevo enemigo, la U.R.S.S. Dentro de esta salsa de “ tira y afloja”, en presidente norteamericano Truman creó en 1947 lo que hoy es la C.I.A., que nosotros exportamos a nuestros tebeos de toda la vida de Mortadelo y Filemón con su particular agencia, la T.I.A.
Desparecida la amenaza comunista, se buscaron otras rápidamente, y la que estaba más a mano era el narco-tráfico, que vino a ser sustituida posteriormente por la lucha contra el terrorismo global, es decir, Al- Qaeda.
En su particular lucha contra el supuesto Eje del Mal, el presidente Bush dotó a esta agencia, así como a otras como la agencia del Director Inteligencia Nacional (D.N.I.) así como a otras como la Comunidad de Inteligencia (I.C.).
El pueblo americano no sólo veía con buenos ojos la sobre dotación de dicha agencia, sino que un órgano tan importante como es la inteligencia nacional, está pasando de manera silenciosa a manos privadas, como se ha atrevido a denunciar en su artículo de prensa el diario The Washington Post. En su artículo de investigación, que ha durado un par de años, afirman que casi el 30% de los empleados de dichas agencias son empleados privados, y el resto son empleados leales al Estado, o lo que vendría a llamarse en Europa, funcionarios.

Es alarmante, el número de empresas privadas – unas 1900- que en este momento forman parte de las agencias y en consecuencia de la Seguridad Nacional, que sin animo de exagerar y visto el entramado de alianzas entre Europa y los EE.UU., así como en una época de globalización y de cooperación y gestión común, cualquier amenaza que pueda sufrir el pueblo norteamericano, es una amena directa al pueblo de Europa, ya no por el famoso Art. 5 de la Carta de la O.T.A.N., ni por artículos de similar contenidos de otras organizaciones y asociaciones, sino es un claro ejemplo, de lo que se vio en su momento, con los tristisimos atentados contra la vida de las personas que se llevaron a cabo en Nueva York, posteriormente en Madrid y finalmente en Londres, pasando por India y África.
Algo debe estar fallando en la gestión de las agencias de inteligencia norteamericanas, porque ya no se lleva la doctrina férrea de sus primeros años con aquellos estudiantes privilegiados de las universidades de Yale o Harvard. El citado rotativo, ha puesto de manifiesto, que cada día en las diferentes sedes de estas agencias, se recibe una cantidad importante de informes de espionaje que pueden afectar de una u otra manera a la seguridad del Estado, no obstante, dichos informes, así como llegan, así son clasificados, en un nuevo grupo que escapa a los ya archiconocidos, como Top Secret, secreto o confidencia. Está vez se clasifican en NO LEÍDOS y a esperar a que el polvo le maquille la cara. Esto sin duda crea un precedente peligroso y llamativo. Como es posible que la agencia deje pasar una cantidad de información tan vasta, hasta el punto que por alguna razón, ha permitido que las empresas privadas participen de una columna que se entiende que debe ser únicamente reservada a los poderes del Estado y de nadie más. Fallos, de la no lectura, lo único que provocan es que pasen desapercibido “ cachorros” adiestrados por grupos terroristas, que lo único que consiguen es crear alarma y miedo entre la población, lo que lleva al Estado a apretar las medidas de control y de seguridad hacia los ciudadanos, medidas que ya empiezan a rozar lo no democrático o la intromisión en las personas, su vida e intimidad.
No es posible que se lleve a cabo este nefasto resultado, porque el personal de las agencias con la cantidad de recursos económicos que reciben, sean incapaces de hacer frente a su propia actividad y burocracia.
En definitiva, no sé qué es más peligroso, si dejar que el sector privado vaya introduciéndose a cuclillas en los poderes del Estado, o que las agencias de inteligencia, se vean tan desbordadas o desorganizadas y mal gestionadas, que llega un punto que la información que reciben de sus corresponsales en el exterior, acaba siendo una molestia para los tecnocratas. Yo considero que debe hacerse una limpieza de aquellas personas que de alto puesto, son incapaces de hacer una brillante gestión e incapaces de llevar a cabo un buen provecho de los medios que el pueblo ponen a su alcance. No solo debe volver a manos publicas, ya sea en EE.UU., o en Europa, sino que debe gestionarse y canalizarse correctamente toda la información que les llega.