jueves, 22 de julio de 2010

Algo está fallando en este magno y brillante proyecto de Unión que todos los ciudadanos de Europa estamos llevando a cabo. A propósito de la globalización, muchos teóricos salen a la carga con sus longevas reivindicaciones en las cuales ponen en duda la salubridad del actual modelo de Estado y apuestan fuertemente por dos polos extremos, por un lado la supranación y por otro, la nación regional, en consecuencia la desaparición del punto medio, es decir, el Estado- Nación, tal y como lo conocemos hoy.

El problema belga, ya hace décadas que azota a Europa con sus crisis, pero es mas bien, una muestra de otros problemas que no son tan conocidos, o al menos no se hace tanta mención en los medios de comunicación. Bélgica, cuya capital Bruselas, la capital no sólo del Estado sino de la mismísima Unión, amenaza con dividirse. Los dos pueblos de diferentes lenguas, Flamencos y Valones. Los primeros están hartos de estos segundos, porque están obligados a trasferir recursos a través de la caja solidaria del Estado. Cada día se hace más fuerte y poderoso el tema del independentismo en Bélgica, y así lo ha demostrado recientemente el cambio de gobierno.

Y es que tras la victoria el pasado 13 de junio en las elecciones generales anticipadas del líder independentista flamenco Bart de Wever,con un histórico caudal de votos, próximo al 27%, obtenido por su partido, el N-VA (Nueva Alianza Flamenca), Bélgica se escora cada vez más hacia un posible futuro modelo confederal.

Por ello, el rey de los belgas, Alberto II, quien en los últimos años se ha hecho experto en crisis de gobierno (que debe siempre ayudar a resolver) no ha tenido más remedio que incluir hoy en su discurso a la nación una mención a este tema.

No hay que olvidar, que el papel que desempeñó el ex primer ministro Van Rompuy, de cuya figura ha sido brillante y digna de ocupar históricamente el primer puesto de Presidente Permanente del Consejo. Van Rompuy, fue un estadista de brillante y exquisita mediación y gestión en el conflicto que estuvo a punto de dar el paso definitivo a la desaparición de lo que hoy conocemos como Bélgica.

presidente permanente del consejo

No deja de ser un hecho triste, que grupos políticos, mediante el poder de influencia que ejercen en las masas, utilicen toda esta fuerza, para convencer al ciudadano que debe dirigirse a un extremo, rechazando de plano el otro. De esta manera, miles de ciudadanos rechazan un idioma, porque automáticamente lo asocian con la parte contraria, o enemiga, que lo único que consiguen es desquebrajar al Estado mediante la sociedad que poco a poco va recibiendo en profundo silencio su dosis letal de veneno.

Como en el caso de España, Francia, Reino Unido e Italia, entre otros, el hecho de disponer de más de una lengua de comunicación, nos debe hacer sentir libres, nos debe hacer sentir más ricos culturalmente, nos debe hacer sentir más afortunados. Desafortunadamente como señalaba, eso no es así, y no lo es, porque grupos politicos, utilizan fríamente a un sector de las masas, no para conseguir una hipotética independencia, sino simplemente para conseguir un nivel de poder que le permita tener una vida acomodada a costa de la confusión de las masas y del peligro que esta representa. Es al fin y al cabo, un negocio, aunque sea difícil visualizarlo de esta manera.

mapa de europa

Evidentemente ni Bélgica ni ningún otro Estado puede desmembrarse, y no lo puede hacer, por dos motivos básicos. El primero, que crearía una crisis en la Unión, aún mayor que la de la II Guerra Mundial, algo que sin duda, haría tambalearse todos los cimientos de Europa, y eso a nadie le conviene. Segundo, aunque los flamencos tengan por suya la capital Bruselas, que se vayan olvidando de eso, porque Bruselas es la capital de la Unión y seguirá siendo así pase lo que pase, es decir, que Bruselas se convertiría en ese hipotético caso, en una Ciudad- Estado, típica de la época de la Gran Guerra, y seguiría manteniendo su titularidad de capital de la Unión. Segundo argumento, descansa en que no nos conviene lo más mínimo que Bélgica desaparezca del mapa político como nación, ya que eso crearía un precedente muy peligroso de cara a otros Estados, como los antes citados, creando un conflicto social interno en cada Estado que Europa está lejos de poderle hacer frente. Si cae Bélgica, habrá un efecto dominó en otros Estados, y lo peor aún es que la misma Unión se hundirá junto con estos Estados- Nación.

A grandes rasgos, indicar que hay una responsabilidad clara de la Unión, aunque esta mire para otro sitio. El tema de la lentitud en la unificación y el azote constante por parte de los euroescépticos está provocando precisamente esto mismo, que no es otra cosa, que el atrincheramiento de los diferentes independentismos, que su único deseo, al menos de cara a la galería, no es otro que dinamitar al Estado. Luego, yo dudo que realmente detrás de todo este ruido haya este verdadero motivo, puesto como he dicho, esto es un negocio, y hacer ruido equivale a enriquecerse y afianzarse en el poder, que es lo que a priori se buscaba.

Por favor, si Bélgica se ve incapaz de hacer frente a esta crisis interna, y le sigue la Unión atada de pies y manos por un pequeño sector poderoso de euroescépticos, entonces, o bien un grupo de ciudadanos, mediante un jurado, o estos a través de los diferentes Estados, deben abrir un proceso de negociación y de relajación a esta tensa cuestión.

En todo caso, el mapa político de la Unión, no debe modificarse, salvo la unificación de Chipre, en un solo Estado europeo y europeísta. No debemos dejarnos amedrentar por los intereses claros de unos pocos. Queremos vivir en plena y sana armonía.


Publicado por Desconocido @ 0:25
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