jueves, 29 de julio de 2010

Desde que nos a percatamos del gravisimo error que cometimos los europeos en su momento con el comienzo no sólo de una, sino de varias guerras que vinieron a extenderse a todos los rincones del globo, empezamos a tener un sentimiento de culpa, que nos llevo a crear organizaciones internacionales con el fin de calmar esa saciedad que nos quedaba de “ idiotas”.

De entre todas las organizaciones internacionales, de las que unas han caído como la Unión Europea occidental (U.E.O.), y otras están tambaleándose, y en el momento menos pensado, se enclaustran en la historia a modo de recuerdo, otras, nacientes de una magnifica, brillante y solida iniciativa francesa, como es hoy la Unión, corren peligro de muerte.

No soy físico, ni pretendo serlo, pero mi sentido común me indica, que si empiezo a inflar un globo, y no ceso en mi actitud, llegará el punto que esté no soporte más la presión, y corro el serio riesgo de que me explote en la misma cara. Pongo este básico ejemplo en cuanto a la Unión. Está a mi modo de ver enfocada de una manera errónea. Para comenzar, a dos velocidades, aquellos que soñamos con una mayor integración que nos una más a todos y se cree una identidad y simbología común, y otros que temerosos, ni quieren oír hablar.

Deberíamos abrir un serio y profundo debate, pero no me refiero a un debate fallido y aburrido como nos tienen a costumbrados a los ciudadanos atentos a la política supranacional, sino un debate serio y amplio donde los ciudadanos podamos expresar nuestras inquietudes y aportar nuestras ideas y propuestas, un debate abierto y cercano a la ciudadanía electora.

La Unión fue definida básicamente como un “ club” exclusivo comercial, donde la entrada de unos u otros primaba por el interés que despertaba en el atractivo comercial de algunos estados interesados o cercanos en cuanto a vecindad. Pero dentro de esa idea, a muchos se les fue de las manos, y hoy es otra realidad que apunta a una superfederación o confederación en un futuro tal vez lejano, pero en un futuro igualmente. No obstante, a quienes hoy se echan las manos a la cabeza para recriminarse así mismos el grave error de permitir que ese factor se les escapase, hoy están silenciosamente orientando sus políticas, para vestir de dinamita todos los pilares que sustentan a la Unión, y el día menos pensado, hacerla saltar por los aires.

Esto ya pasa de gracioso al escalón de cachondeo puro y duro. Ahora resulta que la Unión, que tiene la casa empezada por el tejado, y que parece no querer construir por el momento más allá de los que la arquitectura básica requiere, pretende invitar a una “ super” escéptica Islandia a entrar al club. Para empezar, ese país, rechazó al igual que Noruega dos veces su entrada mediante referéndum de su población en 1972 y nuevamente en 1994. Lo segundo, que esta crisis global que ha azotado a occidente, ha pasado una gran factura a ese país, que ha estado a punto de finiquitarlo y poner el cartel “ se traspasa”. Pretende que ese país, una vez dentro tenga el poder legitimo de bloqueo, de paralización, de incremento del notable grupo de euroescépticos que sueñan cada noche con asistir al funeral de la Unión en un riguroso blanco. Es un país, que nada tiene que aportar a la Unión, salvo la pesca, que igualmente puede ser enfocada mediante un tratado bilateral como sucede con otros estados. Es un país arruinado y que sin duda, su entrada viene a poner de avisa a la sociedad europea, que el proyecto empieza a acabar.

bandera islandia

Se ha enfocado de una manera tan pésima la ampliación, sin tener en cuenta la opinión pública europea, que después hacemos uso de una demagogia baratera, y nos preguntamos dónde hemos fallado. El no de París y Ámsterdam fue un serio aviso a Bruselas. La sociedad no está dispuesta a asumir los excesos de la clase política europea, pero parece que en el Consejo no se dan por enterados, y siguen bailando al ritmo de otra samba. La ciudadanía europea, se aleja a pasos agigantados de sus representantes y a la larga, eso vine a significar, que el proyecto puede verse tan seriamente afectado, hasta el punto de verse al borde de una muerte súbita – y añado- anunciada.

Si fuera poco el susto que ahora nos quieren encasquillar en Bruselas a propósito de Islandia, resulta, que para no ser menos, Londres también quiere un papel en este culebrón, y de que mejor formar, que hacer uso cotidiano del incumplimiento de sus promesas y ya de paso verter más leña en el fuego, y postularse del lado de Ankara, para apoyar su candidatura de entrada en la Unión, con un vago y repetitivo argumento, que de su hipotética entrada, se beneficiarán económicamente todos los países de la Unión. Mas bien, yo diría unos cuanto, es decir, los mismo de siempre.

La entrada de Turquía a la Unión, significaría que la misma se pondría a la misma altura que hoy es la ONU, es decir, que ya no serviría para nada, y que sería mejor desmantelarla,. Y hacer un parque infantil donde antes se erigía su sede.

primer ministro britanico

Si empezamos a invitar a todo el mundo a entrar a la Unión, mientras paralizamos o ralentizamos el proceso de progreso, como el ejemplo de antes, llegará un punto que esto no se soporte por si solo y acabe explotando.

El peligro de más gente dentro de la Unión está bien definido, por un lado, que la Eurocámara, se verá afectada, en cuanto a que los países que ahora tienen un número elevado de diputados, se verá nuevamente recortado, lo que sin duda creará un sentimiento de mal estar, puesto que unos aportan más que otros al proyecto. Segundo, si con quince miembros ya era difícil ponerse de acuerdo, con treinta o más, mejor ni asomarse a la puerta, porque aquello dará auténtico pánico. Aquello será una mesa de Babel, ya no sólo lingüística, sino de ideas y contra-ideas, lo que hará de un acuerdo, algo casi utópico. Un tercer punto, es que la mayor entrada de otros países que en lugar de aportar riqueza, venga a añadir justo lo contrario, empobrecerá la ayuda de otros estados, con el fin de ser solidarios, lo que llevará a una perdida casi segura de identidad y de sentimiento de pertenecía.

En definitiva, es increíble, como nadie se está dando cuenta de lo peligroso que es abrir el patio para que vayan entrando invitados cuando realmente no hay comida para todos. Es alarmante como la propia Europa se aleja cada día de sus ciudadanos, y como estos, resignados, ven con tristeza, que lo que un día fue un magnifico proyecto, ahora se encamina disciplinadamente hacia su propia destrucción.

Descolguemos la bandera de la Unión, porque cada día tendrá menos valor simbólico en la ciudadanía, y la culpa será de aquellos, que no lo ven o prefieren mirar para otro lado.

bandera de la union


Publicado por Sioncitto @ 15:43
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