Lo cierto, es que cuando pensé mandar a este blog en el mes pasado de vacaciones, lo hice pensando que el azote de la sequedad de noticias estaba apunto de hacer su aparición, como hasta el momento había sido. Tener que comentar los costosos viajes, a costa del contribuyente estadounidense que la primera dama americana se daba por España, me parecía que más que un blog serio, se convertiría en uno de esos programas horrorosos de la prensa rosa – o basura- que invaden la programación en la sobremesa de este país.
Me sorprendió, ya que se anunció, no una sino hasta tres veces, con intervalos de tiempo diferenciados, el fin de la guerra en Iraq. Pero ahí resurge la infinita duda que a todos nos acecha: ¿ No acabó con la caída de Sadan?. Pues o bien parece que no, o bien los informativos no tenían nada que contar e reintepretaron su propia versión sobre el final de la contienda.
Para entender por qué Iraq, hay que remontarse al principio de la década de los noventa, como poco, porque aunque parezca cuanto menos chocante, viene de mucho atrás. Siendo el presidente de los EE.UU., una figura casi simbólica, ya que el verdadero poder, lo ostenta los fuertes grupos de presión o neocorporativistas, que rigen la política de su país, y en consecuencia del resto – ya que estamos en un mundo globalizado- para seguir sus patrones de éxitos marcados.
Los neoconservadores, que eran los que conducían la política externa de los EE.UU., fueron los que después de intensos debates a puerta cerrada entre un nutrido grupo de notables y expertos, concluyeron que uno de los objetivos, tenia que ser Oriente Medio, teniendo en cuenta, dos países a la vista, uno Irán y otro Iraq. Pero, cuál de los dos se prestaba más para el juego, teniendo en cuenta, que antes, había que preparar a la opinión pública americana para legitimar esa intervención?.

El régimen – dicen que tiránico- de Sadan Hussein, invadió su vecino Kuwait, próximo a los EE.UU., y con potencial de reserva en “ oro negro”, que era un bien preciado, ya que los neoconservadores difundieron la idea, que las reservas americanas, pronto se verían afectadas. No obstante, los planes no fueron como ese grupo de notables en la sombra habían trazado, ya que en aquél entonces, el presidente de los EUA era Jorge Bush Senior, y a lo único que se prestó fue a poner orden en la zona, y devolver la estabilidad antes de la invasión de Iraq sobre Kuwait. Los neoconservadores se sintieron traicionados, el “ león”, es decir, Sadan, seguía moviéndose a sus anchas, y esto para ellos era intolerable. Había que descargar el enfado con alguien, y quien mejor que el presidente que había burlado sus deseos. En las elecciones Jorge Bush, caía derrotado ante un joven llamado Bill Clinton. Pero aunque ese era el castigo de los neoconservadores hacía un presidente demasiado blando para su gusto, el nuevo, no era del pensamiento próximo a sus ideales, así que emplearon una fuerte campaña mediática para provocar su caída, difundiendo por los medios de comunicación cercanos a sus ideales fantochadas irrealistas y muy severas. Ninguna prácticamente caló como se esperaba en la opinión pública americana, pero cuando todo parecía perdido, ahí apareció en escena, la espiga de oro, Mónica Lewinski, y su particular versión de “ garganta profunda”. Aunque se acercó el fantasma de un “ impeachment” finalmente todo quedó en ladridos y nada más, pero los neoconservadores no se rendían. Cuando el mandato constitucional de Clinton se agotaba, los Tribunales, llamados ha compensar la balanza de la lucha política, se declinó por la saga Bush, lo que venía a significar, que esta vez, los planes iban a ir bien.
En la agenda, volvía a salir de nuevo dos puntos claves, Irán e Iraq, pero en éste último, marcado en circulo rojo, y con un dibujo de un “ colgado” aparecía el nombre de Sadan. Sólo había que buscar, la excusa para llevar a cabo dicha acción. No hay que olvidar, que los EE.UU., es una democracia centenaria, por no decir, la primera moderna.
Se creo un nuevo grupo de expertos que debían de planificar la estrategia creíble para preparar a la opinión pública para la invasión, en nombre de la seguridad del pueblo norteamericano, pero sin levantar ampollas en la opinión pública, como sucedió con Nixón con Vietnam. Para empezar se buscó un nombre, que a modo de paraguas abarcase toda la operación, teniendo en cuenta, que según el filosofo Leo Strauss, siempre ha de haber un punto, que haga de unión entre las masas, Ese punto no puede ser otro, que el miedo inyectado a las masas, cosa que había ido “ de perlas” en su momento, en la era Reagan, a propósito de la U.R.S.S., y su lucha en ayuda de los Muyahidines en Afganistán.
Entre un intenso debate de intercambio de ideas, se acordó llamar a la estrategia “ El Eje del Mal”, donde se abarcaría a un nutrido grupo de países, empezando por Iraq, y acabando por Corea del Norte, que a pronto modo, no era un objetivo prioritario. Antes se necesitaba una base, a modo de “ estado tapón” que vendría a ser Afganistán, para posteriormente poder atacar a Iraq, con la excusa de las “armas de destrucción masiva” que nunca aparecieron, pero hasta que muchos asesores de aquél grupo se creyeron su propia mentira. Ante la escasez de pruebas, la Comunidad Internacional les dio la espalda, y como no podía ser de otra manera, las Naciones Unidas, fueron nuevamente amordazadas y atadas a la butaca, para que permanecieran en riguroso silencio. En la era de la información, como le denominó el sociólogo Manuel Castells, la segunda guerra de Iraq, sería una guerra televisada a cada segundo, lo que la opinión pública, tenía constancia de lo que allí pasaba a tiempo real. Había que acabar con el elemento que ponía en peligro la seguridad de los EE.UU., y esta vez, las cosas se tenían que hacer mejor, estaba en juego la reelección del presidente.
Finalmente era conocidos por todos, la captura de Sadan Hussein, y bueno, su posterior juicio de carácter seriamente dudoso e ilegal, al no ser imparcial, y no se constituido internacionalmente por reconocidos juristas como marca las normas internacionales, y ser posteriormente condenado a muerte, y previamente abucheado por un escogido grupo, pero Sadan, tirano o no, no se merecía aquello. Hay que ser justos, y someter al posible traidor de la seguridad mundial, a un juicio justo e imparcial, con una defensa adecuada. Lo que allí sucedió, fue un circo.

Lo chocante de esta guerra donde dos puntos que no dejan de perder su alto nivel decuriosidad, y es la pregunta de un soldado de EE.UU., que incrédulo dijo: “ no entiendo por qué nos atacan, si hemos venido a liberarlos de la dictadura que estaban sometidos”. Otro soldado afirmaría: “ no comprendo por qué nos han traído aquí... y por qué tenemos que matar a esta gente sino es tan peligrosa como nos habían dicho...”.
Lo cierto, es que se vende a la población algo que es irreal, y no sólo eso, sino que se le usa fríamente, a sus gentes, a su pueblo, para un beneficio egoísta y fuertemente marcado. Las reservas naturales del país, era el punto de mira, y los EE.UU., tiene que asegurarse su abastecimiento, a costa de quien sea. Ese es el lema de los neoconservadores.
Evidentemente, no hay ni guerra ni muertes justificables ni mucho menos legitimas, a no ser que estas se ajusten a la ley, dictada por el pueblo. La cantidad de soldados muertos en la batalla, así como los que han quedado marcados tanto física como psicológicamente, la cantidad enormes de familias norteamericanas que han quedado marcadas de por vida, y los aprovechados, que buscan sacar fríamente partida de ello, han hecho de esta guerra, la vergüenza más horrorosa de este principio de siglo.
Ahora se anuncia, la retirada, y sólo la permanencia de un pequeño destacamento. Los hilos han quedado bien atados, porque ningún estado, invierte tan impresionante cantidad de millones, para luego irse. No obstante, la idea no acaba de calar en el pensamiento neoconservador, y la campaña contra Obama ha dado su pistoletazo de salida. Ya le acusan , a propósito de su color de piel y sus apellidos, de estar en favor de los musulmanes radicales, y emplean su apoyo a la futura mezquita en la zona cero, como un insulto a las victimas del 11-S. Esta solo será la primera de muchas de las batallas para que pierda popularidad y los republicanos vuelvan al poder, porque hay que seguir el protocolo marcado en la agenda, y esta es, Irán. Ahora, a falta de ideas, se está preparando de nuevo a la sociedad norteamericana y occidental psicológicamente para el futuro no muy lejano de la invasión de Irán, aún más rica que su vecino, con la excusa que el régimen de Admadineyad es un peligro para la seguridad de los EE.UU.

La Segunda Guerra Mundial, marcó el principio de una nueva era, donde los EE.UU., marcarían aquél papel que tanto soñaron los Federalistas en la Convención de Filadelfia, es decir, ser una gran potencia, y lo han conseguido. Pero la caída de los soviéticos, ha dejado el mundo unipolar, pero se acerca un nuevo episodio en esta saga, donde un gigante se despierta de su largo sueño, China. Teniendo a Taiwan a unos kilómetros, no sólo todo a punta a que vayamos a asistir a una nueva guerra fría más moderna y mediática, sino a una nueva crisis de los misiles cubanos, pero esta vez, cambiando de isla, de Cuba a la Formosa.
Sin duda, estos neoconservadores ni se aburren, ni pretenden aburrir a la opinión pública occidental. Qué curioso esto de la política internacional!.