Cuando Marx y Engels idearon su ideal de comunismo, imagino que jamás se detuvieron a pensar en el dilema de que todo principio inevitablemente venia acompañado de su fin. Evidentemente, aunque ellos pensaron que dicho proceso se daría en Inglaterra – tras las revoluciones industriales- o como muy lejos en Prusia, muy poco tenía que ver su modelo con el que llevaría a acabo Stalin en la U.R.S.S.
¿Qué quiero afirmar con ésto?. Pues que desde que se ideó la idea de comunismo, de aquél histórico momento para las masas, hasta el día de hoy que escribo estas letras, han cambiado muchas cosas, mas que nada – imagino- como afirmaría Darwin, que todo obedece a un ciclo natural.
Fidel Castro, el eterno peligro “ rojo” a las puertas de casa, como solían decir los americanos, ha admitido en unas sorprendentes declaraciones en el diario en vesrión digital The Atlantic, que han dado mucho de que hablar, que el modelo cubano, en el cual él creía profundamente, empieza a marchitarse de obsoleto. No hacía falta ser analista político para percibir que eso era una realidad aplastante, ya que el modelo donde el Estado desempeña un papel monopolista en la organización y control económico de la nación, es en cierta medida, un rol que está desfasado debido a las presiones que generan el movimiento de la globalización, con su constante amenaza de quedar excluido como un islote en medio de un océano.
Alguien debió de llegar a esta conclusión, sino a alguna cercana o similar, ya que el modelo de China está cambiando así como lo hace su cultura y su política interna. En China es donde se está llevando lo que yo califico –pese a las criticas de un buen amigo mío, por mis neologismos- de “comunitalismo” es decir, un modelo de régimen de mezcla. Este nuevo sistema, combinaría el liberalismo económico de occidente para alcanzar un desarrollo bestial como está viviendo esa nación asiática, pero sin abandonar los ideales políticos comunistas que siguen fuertemente custodiados para que no se modifique un sólo ápice de su estructura. Podría calificarse de una nueva versión del comunismo o neocomunismo, ya que ha variado desde su implantación a la que conocemos hoy. El comunitalismo, no es un mal régimen, ya que tiene dos cosas buenas que los regímenes de occidente y el este tienen. De occidente el liberalismo económico que permite que las inmensas cantidades de riqueza se muevan y en consecuencia generen mayor riqueza, y bienestar en la población, como el nacimiento que estamos presenciando en China de la emergente y cada vez más nutrida clase media de China, como sucederá en Cuba en nada; como la parte del control del Estado por lo que tanto temía el sociólogo Weber, cuando advertía de los peligros que representaba que los burócratas se hicieran con las riendas del Estado. Pienso, que un burócrata, que está enfocando su trabajo, su vida, y toda su dedicación a temas de Estado, es más válido o incluso me atrevería a afirmar que más notable, que no un simple oportunista de partido - como generador constante de crisis de democracia de partidos-, que busca en el fondo de manera egoísta, y en consecuencia, como contrario directo a los intereses del bienestar mayoritario, su propio beneficio en contra de los beneficios de la mayoría. Pese a eso, aún siguen habiendo analistas que califican a China ( hoy segunda potencia económica y en expansión) como país en " vías de desarrollo". Algo que no seja de ser disparatado, ya que para ello se basan en el nivel de pobreza de muchos de sus ciudadanos, omitiendo que en la primera potencia así como en la misma Europa, hay millones de personas bajo el umbral de la pobreza, lo que invita a dejar de hacer excursiones arriesgadas a África, y también a centrarnos en nuestra gente, que está al margen del olvido de nuestro egocéntrico modelo de sociedad.
Creo que este plan, se llevará de manera clara y perdurará en el sistema Chino, pero que fracasará estrepitosamente en Cuba. Entiendo que si La Habana ahora mismo da pasos de tortuga es porque aunque Fidel no sea presidente oficial, su huella todavía está presente, pero en cuanto la naturaleza le llame, todo eso cambiará de una manera vertiginosa, hasta el punto de que no quedará nada de lo que hoy conocemos como Cuba, aun a riesgo que perderá por supuesto el papel predominante que tiene la política cubana, así como todos los pasos que allí se dan y que se reflejan en un lugar reservado para los medios de comunicación. Esto lo sé yo, y lo saben todos los cubanos, porque muchos de ellos que he tenido la magnífica oportunidad de dialogar con ellos sobre este tema, lo primero que te dicen y suelen coincidir es: ve cuanto antes a la Isla, porque en nada, todo va a cambiar y aquello se va a convertir en una parada turística como lo es ahora todas las islas de su entorno, de entre las cuales, las diferencias a modo de atractivo, para nostálgicos, desaparecerán por el propio proceso de fagocitación de un sistema mucho más contra el que hoy se declara envejecido.
Como sucediera tristemente en la Unión Soviética, el desmadre de pasar de un sistema a otro, lo único que provocará será un nivel de corrupción y de clientelismo bestial, hasta el punto, que volverá a sonrojar al mundo de lo vergonzoso que provoca toda esta parafernalia.
La mano dura tiembla, y mucho me supongo que la mano de Raúl no es tan firme como la de su hermano Fidel, a lo que ya se pueden imaginar que pasará cuando éste último falte.
Fidel ejerce en Cuba un régimen personalista, es normal que lo que venga después cambie por completo el panorama, no sé como andan las luchas internas en Cuba, lo que si tengo claro es que no es posible una alternativa al sistema comunalista que hace China, basado en sobreexplotar los recursos, usar mano de obra barata y crear un nivel de vida igual que el nuestro. Aunque esto último entiendo que aspiren a ello, ya que fuimos nosotros, los occidentales, quienes lo inventamos y quienes lo exportamos.
Añado más, deberíamos nosotros estar preocupados por nuestro estilo de vida, que pensamos que es eterno, sin embargo, los recursos son finitos. Es decir que si nosotros los disfrutamos, es porque otros no pueden. Quizás en un futuro, no haya tanto Coltán, carbón, petroleo.... para mantener a 6500 millones de personas.