Todo empezó un viernes por la tarde, cuando las principales bolsas del mundo, Nueva York, Tokyo, Londres y Berlín, echaron el cierre.
En una parte del mundo se jugaba con fuego y se estaba seguro que nunca se quemarían. Nacieron la hipoteca basura, que no era otra cosa, que cualquiera que quiera ver cumplido – imagino que su sueño americano- podía escoger la casa de su sueño, daba igual que la pudiera pagar o no. Luego pasaba a un experto financiero, que mediante un programa informático – los hay para todo- le adulteraba la cifra de ganancias, al alza. El tercer paso, era mandarlo a un gestor hipotecario, que estaba tan colapsado de trabajo, que a penas miraba ni el número de página y lo aprobaba. El banco daba la correspondiente financiación, y el ciudadano salía bien contento. Una vez, el banco, con esa “ hipoteca basura” la vendía a otros bancos, previa calificación numérica de un economista, que finalmente el siguiente banco, a su vez también la revendía, nuevamente previa calificación numérica, pero esta vez más cara. Así hasta crear paquetes de hipotecas basuras, lo que daría a conocerse como valores tóxicos. Lo bancos parecían jugar al Monopoli, aunque tan mal no les iba, porque sacaban buenas tajadas de la reventa de las hipotecas.
El fallo descansa, que
como las nóminas de los hipotecados eran falsas, no podían hacer
frente al pago, y finalmente se les desahuciaba, lo que conllevaba
que el banco se quedaba la casa, y si esto lo multiplicamos hasta
agotarnos, el banco se veía cargado de casas que no tenían salida,
y por otro lado, privado de pagos. Lehman Bothers, necesitaba
desesperadamente liquidez, porque sino el gigante caería derrotado
por David. El Gobierno de los EE.UU., dijo que no iba a invertir un
sólo céntimo para rescatar a ninguna financiera, lo que la única
salida antes del desplome, era que el banco británico Barclays, les
lanzara un salvavidas. Todo esto tenía que suceder antes que la
Bolsa de Tokyo abriera sus puertas, porque sino sería demasiado
tarde. Hubo un inconveniente, según la ley interna británica,
Barclays no podía inyectar una sola libra a Lehman Brothers si antes
la Junta de accionistas no aprobaba el plan de rescate, y esto no
podía ser hasta que no se celebrase la de cada semana, que cae en
martes. El lunes por la mañana, Lehman Brothers caía, y como
pólvora caían muchas más, creando una de las crisis más severas
que hemos conocido en décadas, muy similar a la del desplome del 29,
llamada el “ jueves negro”. Varios Estados, Islandia y
Grecia, casi Italia e Irlanda, así como otros múltiples
microestados, se vieron abocados a la banca rota, cuando otros
estuvieron casi a punto, y otros estados fuertes, se vieron
igualmente amenazados.
En en caso de España,
aunque han caído desplomados algunos gigantes, básicamente del
ladrillo, la sangría se ha cebado en la pequeña y mediana empresa
que han ido cerrando diariamente sus barreras, lo que ha provocado un
alud de despidos, y en consecuencia dos puntos muy importantes cuando
no tristes: Por un primer lado, el empobrecimiento descarado de la
población y la privación de su modo anterior de vida o poder
adquisitivo. Los hay que cobran la ayuda del Gobierno, pero no hay
que olvidar que familias enteras con hijos a cargos, no reciben un
solo céntimo. Las oficinas de desempleo están que no cabe un
alfiler, y las casas de Caritas, no dan abasto. Segundo, a
consecuencia de este tsunami de gente que ha visto su calidad de vida
empobrecida, han tenido que recortar gastos y privarse, lo que ha
provocado que la morosidad se disparase a niveles históricos, los
desahucios que obligasen al Gobierno a legislar vía urgente para
echar a tomo moroso a la calle, y finalmente que el propio Estado se
viera empobrecido, primero con sus planes fallidos para recolocar a
trabajadores, que finalmente eran desplazados por los ya contratados
por las empresas, segundo que el nivel de ventas ha disminuido lo que
a provocado lo que más arriba indico como caída en picada de la
mediana y pequeña empresa, ya que la gente no tiene dinero para
comprar, y no hay que olvidar, el dato que señalaba un importantes
economista, cunado dijo que la economía de un estado, la mueven los
trabajadores, ya que suelen invertir casi todo su sueldo en comprar y
con ello mover el dinero, cuando las clases pudientes, normalmente lo
almacena y lo dejan inmovilizado.
Tenemos a la Unión
Europea, cuya ayuda – al carecer de competencias- se limita
exclusivamente a ofrecer cursos que supuestamente nos abrirán las
puertas a un nuevo empleo. Pero la cruel realidad es otra. Hay un
estudio que indica que estos cursos realizados por los gobiernos
regionales, y por el Servicio Público de Empleo Estatal (S.P.E.E.)
-Antiguo INEM, ( cambio producido por la presión de las
fuerzas políticas nacionalistas)- , no sirven para nada, y no
repesca a nadie de las listas del paro. Incluso se ha llegado a
apuntar que se hace negocio ilícito con los mismo. Una auténtica
vergüenza.
A todo esto, y a modo de conclusión, tenemos que como en su día Argentina, viene un día un señor y toca a la puerta de Moncloa, cuando abren, se identifica como el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde Zapatero, le recibe con los brazos abiertos y con una sonrisa de oreja a oreja. Al día siguiente una oleada de recortes azotan a la población de este país. El presidente asegura que es por un bien de todos, y de hecho, aunque cueste creerlo, es así, es por un bien de todos, porque según los expertos en economía, cuando se vive una crisis tan severa como la que padecemos, una de las medidas – aunque se reconoce antipopular- es hacer recortes, que aunque duros, pronto dará sus frutos, que es recuperar su posición adquisitiva anterior a la crisis y el nivel del Estado a nivel mundial.
Y de eso quería hablar
yo, porque continuamente tenemos al FMI rebajando las expectativas
del Gobierno sobre el crecimiento del año siguiente. El hecho es,
que si en su día abrimos el debate de entrar al grupo más poderoso
del mundo (G-8), e inclusive dudamos que las plazas de Canadá – en
su día- o últimamente de Italia, eran más justas que la que
nosotros pretendíamos, hemos bajado de la séptima u octava posición
a la decimosexta, y nadie asegura que se mantenga en ese puesto.
Como reza el título, es desolador asomarse por una oficina de desempleo, ya que ves a jóvenes en situación de paro cuando deberían estar contribuyendo y formándose para un empleo, y a gente mayor de cincuenta años, que viene deprimidos porque la mayoría de las empresas les rechazan.
Luego tenemos tanto a
diarios británicos como norteamericanos, todos ellos conservadores,
que no dejan de atacar a España y a nuestra economía, con los
esfuerzos que aquí se están haciendo y que nadie parece apreciar.
No sé, es como una envidia eterna que nos tienen, como si les diera
rabia algo, porque si no, no se entiende el nivel de agresividad en
sus artículos. O a caso esperan que nos pase lo que a Grecia, y que
aprovechen los chinos para ir comprando las principales entradas de
liquidez al Estado, es decir, la flota pesquera.
El Gobierno debería acabar con esto mediante decretazo, e incentivar las ayudas a jóvenes, y subir el nivel de becas, ya que la educación es una buena herramienta para salir de la crisis, pero no todo el mundo ni menos ahora se puede costear el estudiar, máxime si toda la familia esta desempleada y no entra un dolo céntimo a casa.
De las palabras de ZP en Oslo, de que aquél que estudiaba, estaba trabajando por su país. Pues no me parece tan descabellado como apuntaban algunos y la oposición principal, porque mediante la formación se está trabajando, y una vez acabada y superada, es cuando se verán esos frutos. Me pareció muy acertado. O qué espera la gente, que tengamos a empelados analfabetos en nuestros puestos?. Ya sería el colmo!.
Perfecto: Haga un curso de formación y estará trabajando. Cobrará los gastosde transporte 4 meses despues de acabar el curso. Academia con material obsoleto. Celador sanitario en mi caso. Vuelta al paro y enterarme de que hay lista de espera: tengo unos 6000 por delante. Vergënza ajena. Pero con esto alguien se forra.