En fin... con la llegada del nuevo gobierno británico, pensé que se harían las cosas desde una óptica más seria que sus antecesores, independientemente del color, puesto que la gente, tanto del lugar como foránea, empezaba a estar un poco agotada de tanto jueguecito estúpido y carente del más mínimo sentido exigido.
El Reino Unido, no se sabe muy bien si es la propia Londres, o los aún cuestionables lacayos, si no están haciendo ruido en Gibraltar lo están en las Islas Malvinas.
Ahora se les ha ocurrido,
hacer entrenamientos militares, supuestamente para entrenar a sus
tropas, no se sabe muy bien, si para ir de valientes a Afganistán, o
bien para prepararse para el nuevo episodio que se nos avecina con
Irán – las excusas para su invasión, aún están en el horno
dorándose- . Lo interesante de todo, es que en un territorio
disputado, donde en los años 80 se vivió una cruenta guerra donde
muriendo 655 argentinos y 236 británicos, no es el mejor lugar para
hacer ninguna maniobra, y máxime teniendo en cuenta, que si el
territorio está en disputa, lo mejor es respectar a la otra parte en
lugar de buscar un conflicto diplomático incensario.
Si la noticia de por sí es muy fuerte, lo mejor está por llegar, porque en dichas maniobras se informa, que lanzarán misiles con un corto alcance, pero misiles de todas maneras, que para colmo del asunto, todos ellos estarán situados dirección al continente, ni más ni menos que Argentina. Cualquier país pacifico democrático, con o sin disputas entre ellos, consideraría estas maniobras como una provocación, cuando no una falta del más mínimo respeto.
Que los tiempos han cambiado, es algo que nadie puede discutir al igual que nada en este mundo es eterno – con excepción de la vida, en caso de la religión-. Digo esto, porque alguien dentro del Gobierno Británico o de sus colonias, algunas de ellas discutibles, no se ha dado cuenta que estamos en el siglo XXI y que este tipo de provocación unilateral, es más propio del siglo XIX, y que si hay algo que discutir, debatir o exigir, esto se hará sentado en una mesa y mediante el arma del dialogo, nunca mediante la amenaza o la coacción. Digo coacción, porque que Londres quiera llevar a cabo la semana que viene dichas maniobras que son ilegales desde el punto de vista del Derecho Internacional, es lo más parecido a que tu vecino, que además es okupa hasta la espera de una sentencia judicial firme que nunca llega, el día menos pensado, se apunta con una pistola, aunque esta sea de juguete.
Tenemos, como no, un
tercer actor implicado, al cual, siempre amordazado y fuertemente
sedado, lo único que se limita es a convocar reuniones que desde el
principio son infructuosas. Me refiero a la O.N.U., cuya
responsabilidad es poner orden cuando este tipo de enfrentamientos se
reaviven, pero que visto desde el punto de vista que está
organizado, su poder es tan fino, que es difícil de apreciar.
Nuevamente menciono a los demócratas cosmopolitas, que quieren
reinventar tal Organización, con el fin que esta deje de ser un mero
cuadro, y se convierta en un verdadero arbitro, que para algo se creo
en su momento.
No olvidemos a las propias gentes de la isla, los cuales son los máximos perjudicados, porque actitudes como estas, lo único que consiguen es que sus mentes y sentimientos cada vez se vean más oscurecidos y confusos. Es una manera descarada de manipulación, para atraerlos hacia un bando de la disputa en contra del otro, lo que si duda significa que es una estrategia sucia de manipulación hacia los argentinos, que tienes igual o mayor derecho que los británicos sobre esas tierras.
Insisto de nuevo y con ello acabo este artículo de opinión de hoy, que como están las cosas, con la globalización que nos mueve como una marea hacía donde quiere, y donde deberíamos crear un ambiente de paz, entendimiento y colaboración, saltarse las normas internacionales por que sí, y provocar gratuitamente como signo claro de aburrimiento, me parece una imbecilidad con todas sus consecuencias. Un gobierno que se dedique a estos juegos vacíos, deja de ser un gobierno serio, para convertirse en un actor de circo.
El pueblo argentino merece mi respetos, y merece todo el derecho del mundo a ser respetado y a que se le respete. Merece que un Tribunal Intencional falle mediante sentencia motivada y acabe con la disputa que como en nuestro caso, va de camino a petrificarse. Si no son los misiles, es porque a Londres le ha dado por buscar petroleo, cosa que tampoco puede.