La visita del Santo Padre a Barcelona.
En Derecho Internacional, cuando se habla del Vaticano, los técnicos y especialista en la materia, más lejos de alcanzar un consenso en ese aspecto, se muestran divididos, libres de toda influencia de fe.
El hecho es que la relaciones que se dan en la escena internacional, fueron desde principios entre países o reinos y actualmente entre estos y otros actores, como organizaciones internacionales, etc.
Al igual que en su momento, el dialogo estaba nutrido a cerca de si Andorra – El Principado de Andorra- era un Estado o no, hasta que esta promulgara su Constitución del 28 de abril de 1993, para mí, como estudiante de Internacional y futuro estudiante de Derecho Internacional, el Vaticano, o Santa Sede, es un país, como otro cualquiera, aunque algún jurista diga que no, porque no tiene representación en las Naciones Unidas – que ni falta le hace- o que no firmó la Convención de Ginebra de 1864.
El hecho particular que
hacía referencia en unas líneas más arriba descansa, en los
Concordatos ( entendiéndose por estos últimos, como Tratados, es
decir, acuerdos, mediante por los cuales dos - bilateral- o más
Estados – multilateral- se obligan mediante ese acto a llevar a
cabo un fruto especificado en el mismo. En este caso, sería la Santa
Sede y el Reino de España – así se le conoce a España, en la
esfera internacional-.
Los argumentos que proporcionan los internacionalistas exceptos radican en que el Reino de España, no tiene ningún concordato firmado con la Ciudad del Vaticano – nombre internacionalista que recibe el vaticano- sino directamente con la Santa Sede, que ellos entienden que no es el mismo actor jurídico internacional, sino diferente. Aún así, ellos saben muy bien, que eso es un juego de palabras que se usa mucho en la estrategia en Derecho para otorgarse la razón a uno mismo y crear argumentaciones plásticas.
El dato también
importante que no hay que omitir, es que el Santo Padre – el Papa-
es a parte de Jefe de Estado – vitalicio, es decir, hasta que sea
llamado por Dios- el líder supremo de la Santa Iglesia Católica, y
de todos sus fieles y creyentes así como bautizados. Por lo que
representa un doble papel, que a veces es difícil de diferenciar, al
ser dos cargos al mismo tiempo y de pesada trascendencia. Este
argumento se sustenta en esta misma visita papal a nuestro país. En
su primera escala en Santiago de Compostela, el Papa, fue recibido
por los Príncipes de Asturias, que son la segunda máxima
representación simbólica del país, después del Rey, y fue
recibido con honores de Estado, banda de música e himno nacional del
Vaticano, lo que le equipara a un Jefe de Estado en visita oficial.
Sin embargo, en Barcelona, diez horas después, fue recibido por el
presidente de la Generalitat de Catalunya – jefe del gobierno
regional de Cataluña- que vendrá a situarse en un nivel de máximo
líder espiritual.
El hecho curios que choca con algunas informaciones es que para empezar, el número de personas tanto de dentro del Estado como de fuera de nuestras fronteras que se concentraron a lo largo del sábado y domingo, fueron muy abundantes. Yo no recuerdo haber visto a tantas personas y tan jóvenes y todas o la mayoría de ellas portando la bandera vaticana. Era increíble ver a toda aquella gente concentrada frente a la catedral, por la Vía Layetana de Barcelona, cantando y riendo entusiasmados con la visita.
He visto las noticias en
la Televisión Francesa así como en Euronews, que decían que la
asistencia en las calles ha sido mas bien fría. No estoy de acuerdo,
y no lo estoy por que, no cabía nadie por la calle ni sus
alrededores, Habían como menos, unas siete pantallas gigantes
distribuidas por las calles adyacentes, y el despliegue policial era
lo nunca visto. En mi vida, he visto tantos autocares llenos de
policías, que en perfecta formación esperando que los semáforos se
pudieran en verde, o guardias urbanos – policías locales-
repartiendo pósters del Papa. Las papeleras y cubos de basura
cercanos a la Sagrada Familia fueron retirados. Y estaban estacionado
en perfecto orden y por color, casi formando una línea de los
colores del Arco Iris en la Gran Vía de Barcelona.
El Papa, ha bendecido la magna obra inacabada de Gaudi, La Sagrada Familia, que un día visité con mi madre en mis primeros años en la ciudad. Antes, era conocida como Templo, pero tras la bendición papal de ayer, ha pasado de Templo a Basílica.
La operación de seguridad, lejos de estar coordinada – por la poca fiabilidad que desprende- por parte de Joan Saura, actual titular de la cartera de Interior del Gobierno de la Generalitat, ha sido conducida por Madrid, por el ministro de Interior, Rubalcaba, así como la Gendarmería vaticana.
Lo triste – si cabe – de todo este artículo, fue que todos aquellos que nos concentramos para ver pasar al Santo Padre, por la ruta que se había marcado, me recordó más a la película de Luis García Berlanga de 1953, de Bienvenido Mr. Marshall, donde al final del filme, se ve el coche oficial, pasando por el pueblo a una gran velocidad. El Papamóvil, si bien no ha pasado como el Ave, poco le ha faltado.
Después y para acabar, para desmentir una vez más a las dos cadenas arriba mencionadas, sobre la famosa contramanifestación que se había organizado. Bien, después también asistí a la misma, y el desligue de anti disturbios era muy numeroso. Pero no han tenido que cargar contra las masas por dos razones. Primera, porque el número policial doblaba casi a los manifestantes, y segundo, porque estos, lejos de ser un grupo abundante, no llegaban a las cien personas. Se han gritado cosas, pero algo muy normal en este tipo de manifestaciones. Se ha disuelto pocas horas después, creando simplemente, un espectáculo turístico.
La visita del Papa a España, ha sido un rotundo éxito!.