En estos días tan señalados como la Navidad cristiana, nos han llegado la triste noticia de la muerte de uno de los estadistas que dio el impulso que nadie esperaba a una crisis – la de los años sesenta- entrado en escena Venezuela, como uno o el mayor productor de oro negro del mundo. Estuvo al frente del ejecutivo en dos ocasiones, una primera muy brillante, de la cual se derivó el apodo de “ Venezuela Saudita”, por la que el país era inundado de “ petrodólares” y con ello se impulsó la economía del país, así como las infraestructuras del mismo, y se reactivó el empleo, y con ello, la economía social.
Las industrias petroleras
y afines del país, fueron nacionalizadas con el objetivo de sacar
mayor rendimiento, y el fin fue que Venezuela entró en la
Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo
(OPEP) y que su nivel de vida se incrementó. Pero como decía
Hobbes, la ambición del hombre sólo puede ser detenida con la
muerte, en este caso fue la muerte política del presidente que fue
apartado de su cargo, por acusación firme de robo al estado,
llevándose consigo unos 17 millones de dólares – de entonces-
de las arcas públicas. Por ello, fue condenado, primero a una
prisión de la Ciudad de Caracas y finalmente con arresto
domiciliario. Lo curioso, y de ello se deprende el resto del título
de hoy, es que un miembro del ejército venezolano, un joven teniente
coronel llamado Hugo Chávez, tuvo dos intentos fallidos de Golpe de
Estado, el primero, el 4 de febrero de 1992 que fue un rotundo
fracaso,tras escapar del palacio presidencial en el maletero de un
coche y después de unas horas de incertidumbre, Carlos Andrés
recuperó el control de la situación. y el segundo más
contundente, el 27 de noviembre del mismo año, con bombardeo
incluido el Palacio de Miraflores ( sede presidencial) y del
Aeropuerto de la Carlota y el Ministerio de Relaciones Exteriores,
que finalmente no tuvo el apoyo que se esperaban.
Finalmente Carlos Andrés Pérez, a la llegada al poder de manera democrática de Chávez, se vio forzado al exilio político, recorriendo primero la República Dominica, y seguidamente de Nueva York, para acabar finalmente en la Florida.
Su mandato estuvo marcado por “Caracazo”, una revuelta ciudadana generalizada por buena parte de Venezuela que el presidente sólo pudo frenar recurriendo al Ejército. La represión originó, según cifras oficiales, 276 muertos, aunque hay fuentes que hablan de hasta dos mil desaparecidos. Lo que provocó su deterioramiento político, y las dos intentonas fallidas, antes mencionadas.
En cuanto a Chávez, es
curioso como poco a poco va desangrando al Estado , hasta dejarlo
raquítico a punto de la muerte súbita. Mediante una ley, la Ley
Habilitante, el ejecutivo, hasta las próximas elecciones que se han
de celebrar en el 2012, puede gobernar a base de decretazos y
legislar a su antojo todo lo que quiera, desapareciendo uno de los
contrapesos más importante de un estado democrático parlamentario,
el poder legislativo. Así, todos los diputados, se les ha dejado
como simples marionetas que realmente no representan ninguna voz ni
ninguna opción, al no poder hacer uso de su condición de
legislativo para frenar los exceso de un ejecutivo celoso de tener
bajo su estricto control absolutamente todo, teniendo en cuenta el
varapalo electoral que el Partido Socialista Unido de Venezuela
(PSUV),partido de Chávez, se llevó en los comicios pasados
del 26 de septiembre.
A todo esto, se suma increíblemente, lo inédito en democracia hasta el momento, el secuestro de la libertad de los representantes del pueblo. Es decir, en una democracia de partidos, los diputados están fuertemente sometidos a la disciplina férrea del partido, pero en caso de que el diputado quiera irse a otro partido – tránsfuga- no hay ley que impida esa opción, al ser este libre pese a las normas internas del partido. Puesto que eran muchos los diputados tránsfugas que dejaban el partido de Hugo Chávez para irse a la oposición cada día más fuerte, el ejecutivo de Chávez, mediante decretazo, ha aplicado una ley, por la que se prohíbe el transfuguismo y aquél representante de la Cámara que ose a “ traicionar “ a su partido, no sólo será la acción anulada, sino que será expulsado, perdiendo su puesto y fuertemente sancionado, lo que viola el principio de libertad de toda democracia parlamentaria ( Ley de Partidos Políticos).
Y si todo esto pareciera
poco, Chávez, ante la vista de la reducción de sus representantes
en el Parlamento, decretó bajo el poder cuasi absoluto que ostenta
en este momento, un cambio en la Ley de la Corte Suprema de Justicia
de Venezuela, por la cual, se regia de diferente manera la elección
de los magistrados, favoreciendo de manera descarada las pretensiones
de Chávez, aún teniendo en cuenta, que es en el mes entrante cuando
se debía de producir reglamentariamente este cambio en el poder
judicial.
Así, Chávez, ejerciendo un poder contundente sobre el poder ejecutivo, anulando casi de plano el legislativo y manipulando a su propio interés el poder judicial, muchos – y creo que con mucha razón- le acusan de perpetrar un golpe de estado, dentro del propio estado, algo que no deja de sorprender a nadie, excepto, en el tiempo donde se ha producido, porque lo esperábamos antes.
En las elecciones legislativas de junio de 2012, opta a una tercera reelección por un mandato de seis años más, o a saber, tal vez de por vida, y hereditario...