Lo que empezó en Túnez, se ha ido extendiendo como la pólvora por el resto de estados o reinos árabes, que han visto tambalear seriamente sus estructuras solidas. Si bien el caso de Libia, ha sido el más triste que hasta el momento conozcamos, y si bien el turno de Argelia, pese a un primer intento, no ha quedado congelado, Marruecos no es una excepción.
Si es verdad que
Marruecos, en comparación al resto de países de su entorno si
disfruta de una cierta “ democracia” aunque esta es más
maquillada que real. El rey sigue manteniendo un poder supremo, ya no
sólo político sino económico, teniendo en cuenta los niveles de
pobreza que se viven en algunas regiones del país, y que cada día
cientos de súbditos marroquíes intentan traspasar la frontera para
entrar en Europa, para huir de la miseria, que su país les someten.
Aunque las marchas fueron tranquilas, en las zonas menos favorecidas,
la tensión se fue acumulando. Especialmente en las regiones
dominadas por la minoría bereber - estimada entre 20 y 60 por
ciento de la población total - la multitud en las calles era
diferente, mostrando más ira y más frustración. Esta era la
situación, especialmente, en torno a las montañas del Atlas y la
costa norte del Rif. Históricamente, las zonas desfavorecidas y con
intenciones soberanistas. En Marrakech - la capital no oficial
bereber y un importante destino turístico - los desilusionados
jóvenes salieron a las calles durante la tarde y la noche en una
rara ocasión para mostrar su descontento. A medida que las protestas
en Marrakech aumentaban en fuerza y determinación, la policía
decidió dispersar violentamente a una multitud de más de 2.000
personas.
El caso de Alhucemas
-fundada por los españoles y bautizada como Villa Sanjurjo por el
ejército español, y convertida en ciudad cuartel durante las
Guerras del Rif, en los años veinte del siglo pasado- una
pequeña ciudad en la costa mediterránea, sin ningún gran impacto
turístico, se registraron mayores enfrentamientos, los
enfrentamientos entre manifestantes y la policía antidisturbios -
que hizo uso de artillería pesada causando muertos- Otras ciudades
como Larache ( costa del Atlántico, los manifestantes también
atacaron edificios locales después de haber sido dispersados por la
policía.
Aquí, varias personas resultaron heridas durante los
enfrentamientos. ,) – precedido por otros en la ciudad de
Tánger- no es una excepción, ya que el pasado 20 de febrero se
vivió una importante manifestación – siempre pacifica- pese a
elementos distorsionantes, que no se sabe muy bien su procedencia y
finalidad, pero que sin duda ayuda y remarca el argumento
gubernamental, de la peligrosidad de la permisión de las
manifestaciones, y es un motivo de peso para suspenderlas, con el
fin, de desenmascararse y reprimir la libertad básica y fundamental
de expresión pacifica. Alhucemas fue la ciudad marroquí en la que
se registraron un mayor número de muertos – cinco activistas- y
138 heridos. Aquél día, 37.000 personas se manifestaron
pacíficamente en todo el territorio alauí, concretamente en 53
ciudades, según el ministro de Interior Taieb Cherqaoui y el de
Estado, Mohamed el Yazghi, aunque otras a punta que la cifra se
quintuplicaba. Aunque el citado ministro afirmó que las
manifestaciones fueron respetadas y transcurrió en plena calma, la
dura realidad – como sucede en estos casos- fue que se acabó en
durisimos enfrentamientos con la policía y hubo un total de 184
detenidos que fueron puestos a disposición judicial acusados de
causar disturbios y desordenes públicos. De hecho Alhucemas se
queja de que han sido objetos de represión, por parte de las
autoridades y de mano muy dura – tal vez demasiado- por parte de la
policía marroquí. Decenas de miles de marroquíes, siguiendo las
convocatorias de manifestaciones ayer a favor de la democracia en
todo el país. Salieron a las calles con la finalidad de exigir
reformas para establecer una monarquía constitucional. Las mayores y
previamente autorizadas manifestaciones se registraron en la capital,
Rabat, y Casablanca.
Precisamente el pasado
miércoles 23 de febrero una madre soltera Fadwa Laroui de 25 años,
se quemó a lo bonzo como protesta por haber sido excluida de un
subsidio para la vivienda por el simple hecho de ser madre soltera.
Aunque Marruecos introdujo en el año 2004 una nueva ley de familia
que daba más derechos a las mujeres, sigue siendo un tabú que cae
como una lapida de hormigón, sobre la sociedad cuando se habla de
madres solteras, por considerarlas una indecencia. Lo que no se puede
omitir, es que la ira se está extendiendo y con ello vendrán otros
conflictos civiles que buscarán una mayor apertura del régimen,
algo que sin duda tendría que ser aprovechado por los habitantes
saharauis, aunque esto ya lo preveía el gobierno alauita que está
más vigilante que nunca en aquellos territorios ocupados, y donde la
mano de la policía es más dura aún - si cabe- contra aquella
población.
Si duda, Marruecos ya puede aprender de sus vecinos, y nos sus vecinos de ellos, como el rey alauí cree, ya que lo más duro está por llegar, porque a medida que la quinta ola se vaya salificando en la región, como siempre he defendido, Marruecos no es ni será una excepción.