Bien... lo que se suponía que iba a ser una oleada que como un tsunami arrastrase a todas las viejas y encalladas dictaduras, unas más blandas que otras, y otras más discretas que unas, peligra en que quede simplemente como un aire de efecto invernadero, y que todo quede en eso, es decir, una orgía de euforia, que acabada la fiesta, todo el mundo a su casa.
Tenemos – como no- el
caso libio, donde Bengasi, la región rebelde, sobrevive al duro
contraataque que las fuerzas leales a Gadafi están ofreciendo. Cada
vez la situación de los rebeldes es más difícil, y de no
intervenir la comunidad internacional, no hace falta tener muchas
luces para llegar a la conclusión obvia, que Gadafi no sólo se
quedará sino que se recrudecerá y dará mano dura a todo aquél que
se atrevió a cuestionar su poder.
Ya ha salido, como efecto rebote de confianza hueca, que perdonará a todo aquél, mediante una amnistía general, que se haya sumado a los rebeldes, siempre con la condición de que abandone desde ya ese movimiento. Evidentemente es parta crear un clima de confianza entre la población, pero bien me temo que quien debe el grupo rebelde, lo dejará para siempre porque su destino ya está decidido de antemano.
Tenemos dos opciones, o bien que Bengasi, quede como comunidad de administración internacional - de Naciones Unidas-, y protegidos por la mismas, como sucedió con la ciudad de Tánger - entre otras- con el reparto de la zona entre Francia y España; pero sería algo que Gadafi nunca permitirá, o una segunda opción que es dinamitar de plano el artículo 2.7 de la Carta de Naciones Unidas, que prohíbe inmiscuirse en los asuntos internos de los Estados e intervenir y quitar a Gadafi de en medio, acarreando con todo lo que ello supondría.
Pero es que no sólo está el asunto de lo económico, sino también, que Gadafi como su colega depuesto Mubarak, es considerado una barrera infranqueable contra el terrorismo y contra el islamismo radical, por lo que Gadafi de la noche a la mañana, pasó de ser el más odiado, a ser el amigo amiguismo de occidente. Tanto es así, que en el año 1999, Libia, pese a su fama, recibió el apoyo de nada menos que 155 Estados, para formar parte de la antigua Comisión – hoy Consejo- de Derechos Humanos de la ONU.
Como las relaciones
internacionales, van avanzando a un ritmo vertiginoso, las Naciones
Unidas se han sacado una nueva terminología de la manga, el llamado
Concepto de Sanción Inteligente, es decir, que en lugar de aplicarle
el típico embargo económico, que en este caso se usa un doble
rasero, porque Gadafi tiene gas y petróleo, se usa uno nuevo, que es
embargar toda las salidas de los mandatarios, allegados y familiares
al exterior, de manera que nunca en la vida puedan salir de su
territorio. Evidentemente eso a Gadafi le preocupa poco, porque no es
mucho de salir, por eso de si yo no estoy en casa, a ver la que se
monta, o dicho de otra manera, por temor y desconfianza a que le
destronen con un golpe de Estado.
Por lo cual la Comunidad Internacional comete descaradamente una arbitrariedad relativa con Gadafi, al imponer ese tipo de sanciones y no otras, mas teniendo en cuenta que la familia del mandatario libio cuenta con unos suculentos Fondos de Reserva que la Comunidad Internacional, no ha tocado ni tocará porque ahí está el veto de Italia, aunque no es propiamente dicho. Ya se sabe, que China y Rusia, dijeron sí, al embargo de armas y de calderilla, pero de la intervención militar armada o del espacio aéreo ni tocarlo. Y cuando dije doble rasero, es porque la OTAN no quiere intervenir, excusándose en el mandato de la ONU, cunado realmente hacen lo que quieren y así queda reflejado en su informe de nueva estrategia de la organización atlántica.
Y así es, ese doble rasero, ya que Turquía que desde los años 80 está acusada de múltiples y reiterativas violaciones de los DD.HH., como es aliado de Europa y EE.UU., como es parte del Consejo de Europa y de la OTAN, y tiene posicionamiento estratégico, eso ya ni se menciona al igual que Marruecos y sus reiterativas violaciones de los DD.HH., y Derecho Internacional Humanitario, pero al igual que Turquía se mira hacia otro lado, que no sucede lo mismo con la vecina Argelia, sólo por el hecho que ese país tomó otro parecer durante la Guerra Fría. Hasta este nivel nos encontramos.
Aunque existe una Carta
Árabe de DD.HH., en vigor desde el 2008, si no se siguen produciendo
estos cambios en esta región, esa carta nunca tendrá efecto alguno.
Hay que emplear sin duda medidas como la Autotutela, aunque se tenga
que hacer uso de contramedidas- tan prohibidas en el D.I- pero que en
este caso, están justificadas, por el Derecho a la Vida, a la
Libertad y a la Paz. La Comunidad Internacional, en su conjunto, o
bien a modo regional, tienen que intervenir militarmente y hacer
cambiar el pulso que ahora mismo se está produciendo en Libia, bajo
la amenaza, que en días la resistencia puede ser aniquilada por no
tener músculo defensivo.
Lo mismo como sucediera con la Santa Alianza en España para restaurar el absolutismo de Fernando VII el 7 de abril de 1823 “ los Cien Mil Hijos de San Luis”; el reino de Bahréin, ha pedido ayuda a sus hermanos árabes, como el reino de Arabia Saudí, que ya ha empezado a enviar ayuda militar pesada, para aplastar las protestas y devolver el sistema a su statu quo anterior al pistoletazo tunecino.
Que dejen de reinar- gobernar- los viejos dictadores de los países arabemagrebies, no implica que la barrera que tanto interesaba a Europa y EE.UU., de contención de los radicales, se haya de ver afectada necesariamente, sino, que si se pone en su lugar a actores de la plena confianza de Occidente, nada tiene porque cambiar en ese aspecto, al igual que el económico-energético, donde incluso me atrevería a decir, que ganaría aún más Occidente.
No me quiero imaginar, la postura inmovilista de la Comunidad Internacional y lo que ello acarrea. Qué triste!