Como si de una partida del Tetrix se tratase, hay un pequeño, tal vez insonoro aviso que indica que la partida está a punto de acabar, ese tan molesto, cunado no odiado “ Game Over”, y más si eres tú quien está perdiendo, frente a la máquina.
Como ya anuncié anteayer, a grandes rasgos, el rey de Bahréin, Hamad I, ha solicitado ayuda a su vecino y hermano Arabia Saudí, con una capacidad de 200.000 mil soldados, y una inversión anual en defensa del 10,0% de su PIB, comparado al del Reino de Behréin que cuenta con 9.000 efectivos y una inversión anual del 4,5% del PIB en su ejército.
Las protestas no cesaban y estas eran frecuentes en la Plaza de la Perla, como símbolo de la revolución y del cambio, e incluso con la adopción como sustento de la misma de la elaboración de una nueva bandera roja y blanca con seis puntas que aluden al Islam en lugar de la nacional que aunque es la misma, tiene su variación significativa, los símboles que hacen la unión.
El rey prometió cambios en la estructura gubernamental del reino, así como una discreta apertura en el campo de los derechos de los súbditos/ ciudadanos, pero el pueblo, quiere más, y por ello no ha dejado de manifestar ese deseo mediante su presencia pacifica en la plaza, así como en todas las ciudades, pero el monarca, ya muy cabreado, se ha cansado, y ha pedido ayuda exterior, lo que implica explicitamente que el asunto deja de ser un tema interno, para internacionalizarse -según el Derecho Internacional- ya que Arabia Saudí y Bahréin son Estados/reinos soberanos independientes y autónomos.
Entre la isla de Bahréin y la petrolífera península arábiga, hay construida un puente de unos 25 kilómetros, que unen a ambos reinos. Las tropas saudíes han asistido de inmediato a la llamada de Hamad I, para restaurar el orden absoluto, como en su día lo hiciera Francia, bajo el Tratado de la Santa Alianza, para restaurar el absolutismo de Fenando VII en España, cunado saltó la revolución, que a través de “ la Pepa” quiso adquirir unos derechos – de aquél tiempo-.
Como en aquél episodio de nuestra historia, aquí viene a suceder algo parecido, y por supuesto, aunque los habitantes de ese pequeño reino, tienen la garganta desgastada de pegar gritos de socorro, para que una Comunidad Internacional con problemas serios de audición acabe escuchándoles, estos olvidas que hay un lastre en todo este juego muy importante, y es el entendimiento y el apoyo mutuo que se juega entre los reinos de aquella zona del globo, con los EE.UU., y no hablo de ninguna broma, cuando me refiero que en aquella isla, duerme la Quinta Flota Americana, una de las más importantes en su nivel, y zona muy estratégica, teniendo en cuenta que está muy cerca Irán y Ahmadineyad, que cuentan con 350.000 soldados y con una inversiónanual en defensa del 2,5% de su PIB. Datos ridículos para la Casa Blanca.
Tenemos dos alfileres paralelos que están a punto de hacer estallar la burbuja de euforia que en el mundo se ha vivido y que era digno de un capitulo exclusivo de los futuros manuales de los estudiantes. Behréin va aplastar con ayuda y con el consentimiento implicíto de la Comunidad Internacional, las protestas a base de palos, y por otra parte, en Libia, la resistencia –también llamados “ rebeldes”, están a punto de ser aplastados, y cada vez más acorralados, mientras la burocracia injustificada, que actúa como peso, que hace que la marcha del tren hacia una intervención en el país nunca se produzca.
El tema, es que un dictador le duele abrirse a los derechos de los ciudadanos, porque de esta manera puede actuar libre e impunemente imponiendo su parecer y sometiendo a todos a sus decisiones, teniendo un amplio control sobrela población, y quedando como máxima y única autoridad sin que exista ningún tipo de contrapeso, algo que sin duda es un punto muy importante a tener en cuenta a la hora de negarse a compartir ese poder, o lo que vendría a ser más doloroso para ellos, perder ese absoluto control, y quedar meramente como una figura representativa de un reino, que está condenado con el paso del tiempo a desaparecer por acrecer de sentido práctico y actual, al ser un resquicio de un pasado glorioso pero incompatible con los cambios constantes.
Estamos ante lo que posiblemente sea una batalla perdida tanto en Bahréin como en Libia, lo que supone un tanto de perdida y de tristeza, porque hemos podido alcanzar tanto, y al final nos hemos quedado en efímeras y huecas intenciones, para vergüenza de países, que se llenan cada día la boca con discursos llenos de demagogia sobre los bien que se vive en una democracia "de cartón piedra", porque al final, lo que prima muy por encima al derecho inalienable a la vida, es el poder económico. Una vez más, el pueblo entero, la masa reunida, es la gran perdedora antes unos pocos selectos, y eso que somos muchos más, un Goliad débil derrotado por un musculoso David.
Insisto, qué pena!.