Si algún defecto notorio padece el ser humano, es que una tras otra vez, acaba cometiendo los mismos errores, por los cuales ya se ha arrepentido.
La Corte Penal Internacional de La Haya, está a punto de emitir una orden de BUSQUEDA Y CAPTURA contra Muamar el Gadafi y su circulo de poder, su hijo Saif el Islam y el jefe de la inteligencia y seguridad militar, Abdulah el Senusi, que se consideraría más bien un triangulo de la autocracia o de la masacre más bien.
El alto tribunal, acusa a
estas personas de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad
y de crímenes severos contra la paz, especialmente a el Senusi a
quien se le acusa de ataques generalizados y sistemáticos, ejecutor
de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones.
El hecho que ya es de bien conocido, y de hecho, el hijo mayor de Gadafi, Saif, salió públicamente por la televisión anunciándolo, avisaron de la masacre que el pueblo libio padecería en caso de insurrección y se advirtió que a Gadafi e hijo no les gusta bromear, y cumplieron con su sádica promesa. Miles de personas han perdido la vida, otra cifra similar han sido detenidos por el simple hecho de no apoyar a decaído líder libio, y estos mismos, se cree con seguridad que han sido torturados en cárceles así como un gran número de ellos han desaparecido.
El encabezamiento de este artículo de opinión es a raíz de que el fiscal jefe de la alta corte el argentino Luis Moreno Ocampo, es precisamente quien en su momento enjuició los crímenes de los militares argentinos contra su pueblo, que también recuerda la matanza vivida por el pueblo chileno, no muy lejos de aquellas negras fechas. La fiscal encargado del caso del Triangulo Libio, es la española Dolores Delgado que trabajaba en la Audiencia Nacional Española en Madrid, y que es experta en terrorismo global.
Mientras tantos las muertes se van sucediendo y por su parte la OTAN encargada de proteger a la población civil, sigue castigando a las fuerzas militares leales a Gadafi, aunque se cree que pronto las fuerzas mermarán y Gadafi podría ser incluso detenido por su propia gente y entregado junto al resto y otros que no se menciona aún en el auto que se está preparando en la Corte, para ser juzgado y con casi total posibilidad, condenados.
El Tribunal está recabando la máxima información posible de victimas tanto directas como indirectas, como puede ser las madres o la familia, con el fin de que el Alto Tribunal pueda hacer una acusación firme contra crímenes detestables contra la humanidad, al ser los manifestantes civiles desarmados que se manifestaban pacíficamente con el fin de alcanzar una mayor autonomía de libertad.
De nada le ha servido a
Gadafi apelar al cuento chino de que Al- Qaeda del Magreb está
detrás de todas estas revueltas y que encima está haciendo un favor
a occidente limpiando de esa gente su territorio.
El país está prácticamente dividido en dos Estados, uno la propia Libia – tal y como la conocíamos- y otro la Libia Libre, que tendría como comenté en otro artículo su capital en Bengasi y que estaría presidida por los rebeldes que ya han buscado apoyos para emprender su reconocimiento internacional, que ya está consiguiendo.
Lo cierto, es que esta vez, Gadafi ya no tiene ni tendrá nunca el dinero suficiente para indemnizar a las victimas del terrorismo que él mismo es el causante. Esta vez, la Comunidad Internacional está decidida a ejecutar la orden de arresto de carnicero libio y ello supondrá que ni su inmunidad como jefe de estado le podrá salvar, puesto que, aunque no salga de las fronteras que aún controla, las fuerzas de paz de la OTAN que están trabajando en el terreno, avanzarán hasta el punto que tarde o temprano den con él mandatario libio y lo detengan. Ello no quiere decir que la OTAN, al igual que la Coalición de los EE.UU., vayan a ocupar físicamente el territorio liberado libio, sino que esté automáticamente pasa a manos de los denominados “ rebeldes” que pasan a hacerse cargo conforme a las normas y reglas del Derecho Internacional de ese territorio, cuya existencia jurídica ya empieza a dar sus primeros pasos.
Tal vez se tarden semanas, tal vez meses, pero lo que sí es seguro y que nada ni nadie ya puede remediar, es que el mandatario libio, tiene sus horas contadas, y que estás, como una cuenta atrás, ya han empezado a restarse a sí mismas.