Lunes, 22 de febrero de 2010

Es curioso que en el pasado examen de Historia de las Relaciones Internacionales de la carrera de Ciencias Políticas de la UNED, uno de los temas apelara a la referencia histórica que hoy hablaré.

Cuando la jovecísima “Super República” ( me refiero a los EE.UU), empezaba a mirar más allá de lo que tenía a simple vista, su quinto presidente, ideó la famosa “ Doctrina Monroe”, o dicho de otra manera, “ América para los americanos”. El hecho era justo, había que proteger a los nuevos territorios emancipados, contra toda ingerencia europea, y de esta manera combatir con fuerza al colonialismo que tan asfixiados tenía a los nuevos estados. La idea en sí, era brillante y de haberse consolidado, hoy no estaría escribiendo estas letras.

La injusticia del poder de la fuerza así como el objetivo de ser el dueño del mundo, llevó a Gran Bretaña a dominar todos los mares del globo, estableciendo puntos de control en ellos. Pues de ahí el caso que me trae aquí. Las Islas Malvinas, en el año 1833 fueron cedidas por España – que tenía reconocida internacionalmente su soberanía sobre ellas- a la recién nacida República de Argentina. El desentendimiento histórico llevó a los británicos a arrebatar esa parte del territorio argentino, olvidando todo acuerdo que había alcanzado.

La herida de la amputación histórica tan viva en el sentir de los argentinos se hizo de nuevo presente en los planes de la dictadura militar en el “Proceso” para intentar legitimar su acción y ganar simpatías de las que carecía. Se volcó en aquél proyecto bélico, omitiendo que en la balanza de fuerzas, no es lo mismo azotar a un pueblo indefenso que enfrentarte a una potencia militar, y fue contundente el mazazo recibido por el “puño de hierro”, con la consiguiente derrota que provocó la caida de la Junta Militar que tenía al país aterrorizado.

Aún hoy, una Organización como es la O.N.U, en la cual me encantaría confiar, sigue incapaz de ofrecer una solución a la insistente reivindicación de Argentina sobre las islas a una Gran Bretaña que dice no oír nada.

La vieja historia, que tan bien conocemos en España. Gibraltar, al que suena a ridículo máximo llamarle colonia, donde ciertos individuos, que parecen desconocer en que época nos encontramos, e ignoran las relaciones y alianzas entre dos naciones amigas y aliadas, se encargan de acosar a nuestra patrullas marítimas de la Guardia Civil, como si se tratase de proteger los resquicios de un imperio, que hace ya mucho tiempo quebró, sólo permaneciendo vivo en la mente de algunos, que como estos, se niegan a reconocer la realidad. Tal vez un vacío de cultura, que exige a gritos ser rellenado.

Un revolucionario, socialista, que ha tenido una visión como en su día la tuvo Monroe, de negarse a ser explotado y saqueado por las potencias extranjeras, ha ido extendiendo su visión más allá de sus fronteras, llegando hasta el mismísimo Fidel, pasando por Bolivia y alargándose por otras repúblicas.

El gobierno Kirchner, mediante decretazo, decide controlar todo barco que circule por las aguas del mar de la Patagonia, ejerciendo así un control sobre el tráfico marítimo de aquella zona. Uno de los motivos que lleva a ello, es la sospecha de un punto marítimo donde estaría concentrada una burbuja de petróleo y gas entre el continente y las islas. .Puede que sea este el motivo que lleve ahora al gobierno de Buenos Aires a mover ficha de nuevo, pero sin olvidar que a sus espaldas hay una larga trayectoria de reivindicación sobre unas tierras que les pertenecen. Al escuchar las palabras de Hugo Chávez, sobre “ Las Maldivas de Argentina”, al igual que las palabras de James Monroe sobre “ América de los americanos”, no me cabe la menor duda de que está completamente asistido por la razón, y no sólo eso, sino que se ha hecho portavoz de millones de personas en el mundo, no sólo argentinos, sino de muchas otras naciones. Aquél territorio, y según el Derecho Internacional, las aguas que lo rodean, son y siempre han sido territorio argentino, territorio américano, y a estas alturas del calendario, un “territorio de ultramar” suena hasta desfasado.

Las Naciones Unidas como hiciera en su momento UNASUR, debe implicarse más en el tema, ser más independiente del poder y la presión británica que se ejerce sobre la Organización, y empezar a regirse por sus verdaderos motivos de existencia. Está claro, que sería traumático “argentinizar la isla y a sus habitantes”, por lo que en mi opinión debería llegarse a un solución consensuada, como la enseñanza y derecho de uso equitativo del español y el inglés. Para las personas nacidas hasta el día de hoy, ambas nacionalidades y las nacidas a partir del acuerdo, sólo la argentina o en caso de que la madre así lo desease expresamente, también la británica sólo hasta el primer grado y no hereditario. Buenos Aires debería pagar las instalaciones y demás posesiones británicas en las islas, así como comprometerse a establecer un Estatuto de Autonomía.

El Reino Unido, debería empezar a retirarse de aquellos territorios, que mediante la fuerza y sólo por ella, se apropió contra la voluntad de sus legítimos dueños, con territorios que nunca fueron suyos. Ya creo, que va siendo hora, que dejemos que a cada país se le restituya lo que es suyo, que se desarrollen libremente según sus criterios, sin inmiscuirnos en sus asuntos internos.

Finalmente sigo creyendo, que sería muy bueno, que oxigenásemos a una cianótica O.N.U y la obligáramos ejercer su labor con total autonomía, y en caso de controversia entre estados, por qué no tomarnos un café mientras la resolvemos en el seno de la Asamblea...

 

 


Publicado por Sioncitto @ 14:01
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