Mi?rcoles, 17 de marzo de 2010

¿ Qué está sucediendo en Bangkok ?. ¿ Por qué salen sus gentes a la calle?.

Todas estas y otras preguntas que podría formular en este escrito, hay que remontarlas al golpe de estado que se dio en Tailandia en el 2006. El entonces presidente electo Thaksin Shinawatra tras el golpe de estado, se exilió para evitar la carcel. Desde entonces la tensión ha marcado el rumbo de la política tailandesa. En cuanto a sus detractores le acusaron de corrupción y de desvalijar las arcas del estado como abuso de poder. En cambio sus defensores abogan porque el entonces mandatario tailandés, siempre fue defensor y cuidador de las causas del campesinado donde goza de una alta popularidad.

Actualmente podemos ver y leer en los medios de comunicación, como una de sus columnas la ocupa la turistica Tailandia, como hervidero de enfrentamiento entre varios sectores sociales. La manifestación, de lo que ellos mismos se han dado a conocer como los Camisas Rojas, es un grupo de personas que intentan estabilizar al actual gobierno del país, al que tachan de fraude electoral en las elecciones del 2007 y de imposición de un gobernante como el actual primer ministro Abhisit Vejiajiva que le acusan de llegar al poder de manera opaca y de no acabar de entender los intereses comunes sino sólo los de unos pocos. Rompiendo los cordones de soldados, han conseguido llegar hasta la mismísima puerta de la residencia presidencial, donde han vertido miles de litros de sangre humana, que se extrajeron previamente para usar para su protesta. Revindican la vuelta del depuesto presidente Shinawatra .

Todo ello, vuelve a hacer referencia a la lucha de clases dentro del estado. Por una parte, tenemos al grupo urbano, que apoyado por la burguesía, consiguió derrocar al depuesto presidente acusándolo de corrupción. Un sector de la población, mayoritariamente urbana, y pro Vejiajiva, llegaron, como todos recordaremos, a ocupar en forma de protesta en el 2008 el Aeropuerto de Bangkok durante una semana para forzar la dimisión de dos gobiernos favorables a Shinawatra. Por otra parte, tenemos al pueblo rural, que con el depuesto presidente, obtenían gran cantidad de ayudas y progresos en sus medios de vida rurales. Al cambiarse el líder mandatario uno por otro, las ayudas se cerraron, provocando la chispa que hoy está llevando al país a una auténtica revolución social.

Como ya sucediera en los disturbios callejeros en otras ocasiones donde los soldados mataron a varias personas, hechos como aquellos no deben volverse a repetir ni tolerarse. Yo me pregunto, ¿ cuánto vale la vida de una persona en aquél país?. Siendo Tailandia una monarquía parlamentaria como es nuestro país, sus gentes deben de disfrutar de un nivel aceptable de derechos, que le permitan refugiarse de tan severo ataque por parte del estado.

No sé si el ex presidente Thaksin Shinawatra realmente fue corrupto en su mandato, o sí bien, lo fue pero en comparación con el logro social que cosechó, lo primero dejaría de ser tan grave. Como demócrata, no acabo de entender muy bien, cómo es posible, que si a un presidente de gobierno se le acusa de robar a su pueblo como es el caso, y en caso de ser enjuiciado en su país con las garantías democráticas que debe poseer toda Constitución, donde pueda disfrutar del derecho a replica, se le plante un golpe de estado que lo aparta del poder y se persigue a todo aquel que se atreve a gritar su opinión contraria. Bien, pueden ser ciertas o no las acusaciones que se le hacen, pero como indico aquí, es muy oscuro el hecho que el poder legislativo junto con el ejército tomen una decisión de este tipo.

No escuchar a un pueblo enfadado conlleva que sus gentes salen a la calle y protestan y si estas no acaban siendo escuchadas, pueden desembocar en una revolución que zarandee las estructuras del estado. Tailandia, que cuenta con el sector turístico como fuente principal de ingresos del estado, no puede permitirse episodios de luchas internas por el poder, porque ningún turista estará dispuesto a ejercer de espectador, arriesgando su vida con ello.

En tal situación, bajo mediación y supervisión internacional, tanto de la Unión Europea como las Naciones Unidas o países como Japón, deben, por el bien del estado, y para evitar más disturbios y enfrentamientos innecesarios entre una parte de la población y el gobierno, convocar elecciones libres, donde de nuevo, mediante la papeleta, sea el pueblo quien decida quien quiere que le gobierne. Entiendo que echar “ a patadas” a un gobierno, e imponer “ a la fuerza” otro, en nada beneficia ni la imagen ni la estabilidad del país. No obstante, el gobierno tailandés, ha dado un importante paso, al brindar la oportunidad a Frente Unido por la Democracia y contra la Dictadura (UDD) a dialogar. Espero que no la mal usen.

 


Publicado por Sioncitto @ 18:46
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios