Martes, 30 de marzo de 2010

Ha venido a recordarnos Human Rights Watch (HRW) en su reciente informe que las cosas en el África subsahariana no van nada bien. La prensa se ha hecho un tímido eco del informe, que no ha trascendido mucho, pero la cruda realidad ha venido a estamparnos en plena cara la verdad. Se han asesinando a sangre fría a 321 civiles, entre las que se encontraban niños indefensos. Doscientas cincuenta personas, según el informe de esta Organización No Gubernamental (ONG) han sido secuestradas, entre las que se encuentran ochenta niños. Los varones, para robarles su infancia y convertirlos en maquinas de matar a susordenes, las niñas, para ser explotadas como máquinas sexuales hasta la más misera de las muertes. El resto, para volver atrás en el tiempo y convertirlos en esclavos.

Esto, simplemente es una síntesis rápida de la crueldad que se está viviendo en la zona de la República Democrática del Congo (RDC), Uganda, Sudán y República Centro-africana (RCA). El antiguo Congo belga, que desde sus primeros minutos de emancipación demostró ser un país enfallido funcionamiento, está dividido por tribus que se declaran la guerra entre ellos, y en consecuencia extienden esa lacra a la población civil. Nadie se atreve a comentar unas líneas de a dónde va a parar la ayuda internacional que supuestamente reciben los gobiernos de la zona para paliar sus penosas condiciones, aunque sinos dicen que estos van a terminar entre la población civil, que me digan de qué manera, porque yo no me lo creo.

Para colmo del asunto, mientras las circunstancias de la población civil se agravan, así como las garantías de los ciudadanos de esa región son prácticamente un espejismo, precisamente ahora que ha venido arecrudecerse la ola de violencia de determinados grupos de fanáticos del terror, el gobierno Uganda está llevando a cabo serias negociaciones con la Misión de las Naciones Unidas para la República del Congo (MONUC), que es el organismo dependiente de las Naciones Unidas para el control y mantenimiento de la paz, hasta el año que viene, que prácticamente se nos viene encima, y en comparación con Afganistán o Iraq, en el norte de la república congoleña, sólo hay mil efectivos, cuya cifra al paso de los meses, irá recortándose.

En consecuencia estamos ante un caso olvidado, o dicho de otra manera, no interesante para la Comunidad Internacional, que no hace prácticamente nada para evitarlo, o al menos para defender los millones de vidas indefensas así como la actividad abierta de las mafias en la zona. Por otro lado, volviendo a la tesis que sostengo, tenemos a la O.N.U. de nuevo siendo invitada a abandonar la escena del atropello democrático e internacional de los derechos de gentes y de la fragante violaciónde la Carta de la organización en la zona. Un país invita a la O.N.U a apearse del conflicto, y parece ser que no se le hará ningún “ feo “ a dicha invitación para recoger sus cosas e irse.  Denuevo las Naciones Unidas son victima de sus propios componentes. La organización no puede dar un paso si no es con consentimiento de “ los grandes” o bien de los implicados. Pierde en cuanto a susprincipios de intervención aún no siendo invitada al hecho. Vienela organización a unirse a aquellos que sabiendo la existencia de la masacre, miran para otro lado, porque tal vez, económicamente no haya nada “ que rascar”.

En mi mas humilde opinión, la Comunidad Internacional, formada por gobernantes que han sido elegidos en representación de unos ciudadanos, que a su vez, son los que sustentan los pilares de la organización, ante semejante masacre de los derechos humanos en la zona, no sólo deberían intervenir legítimamente en nombre de la vida y la paz, sino que si los gobiernos de la zona como el congoleño o el ugandés no soncapaces de hacer frente a la situación, y de controlar y reprimir a la banda de verdugos que operan alegremente en la región, el Consejo de Seguridad así como la mismísima Asamblea General, deberían declarar a los países como “estados- fallidos” y hacerse cargo de la gestión, y todo lo que ello conlleva la propia organización. No podemos dejar esa gestión en manos de unos incompetentes, no podemos seguir mirando hacia otro lado ante el podrido olor a muerte que desde ahí nos llega. Occidente no puede seguir ignorando la situación, ni acordarse de que esa atrocidad es un acto cotidiano en la región, cada vez que haya “ sequedad” de noticias internacionales en las prensas nacionales. Si de verdad nos decimos llamar “ países democráticos” entonces deberíamos de pasar del “ dicho al hecho” y dejarnos de debates y actuar. ¿ O a caso millones de vidas no significan nada?.


Publicado por Sioncitto @ 20:47
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